La Document Foundation, la organización sin fines de lucro que desarrolla el editor de documentos de código abierto LibreOffice , confirmó que no incorporará inteligencia artificial generativa a la instalación por defecto de su software en el futuro previsible. La razón: la privacidad de los datos de los usuarios .

La aclaración llegó a través de una entrada de blog publicada semanas después del lanzamiento de LibreOffice 26.8 , a fines de agosto, versión en la que la fundación ya había remarcado que el programa “no contiene funciones de inteligencia artificial generativa”. El nuevo texto confirma que esa postura no fue algo transitorio.

La fundación explicó que se trata de una decisión de diseño deliberada , pensada para garantizar que los documentos de los usuarios no se suban a un servidor externo para ser procesados y que ninguna parte del programa necesite conexión a internet para funcionar. LibreOffice es usado por decenas de millones de personas y organizaciones, según la propia fundación.

“Cualquier organización que maneje datos confidenciales, con privilegio legal o personales necesita saber adónde va esa información, y la única garantía que sobrevive a una auditoría es que esa información no sale de la máquina ”, afirmó la organización en su comunicado.

El planteo no es un rechazo absoluto a la tecnología. Quienes quieran usar inteligencia artificial dentro de LibreOffice todavía pueden hacerlo instalando extensiones de terceros que conectan el programa con modelos de IA, incluidos algunos que corren de forma local en la propia computadora del usuario.

La fundación señaló que, por ahora, no encontró ninguna integración que cumpla al mismo tiempo con todas sus condiciones: que los datos del usuario permanezcan en su equipo, que no haya dependencia de un único proveedor de inteligencia artificial y que la función pueda desactivarse por completo en una organización con miles de computadoras.

“Hasta entonces, no habrá inteligencia artificial de ningún tipo en la instalación por defecto ; las extensiones estarán disponibles para quienes deseen integrar funciones de IA, y vamos a seguir de cerca hacia dónde va realmente la tecnología”, escribió la fundación en su blog.

La decisión de LibreOffice contrasta con el camino que tomaron la mayoría de los fabricantes de software de oficina, que compiten hoy por sumar cada vez más funciones de inteligencia artificial generativa a sus productos, muchas veces a costa de la experiencia del usuario.

Ese fenómeno fue bautizado por críticos del sector como ‘enshittification’, término que describe el deterioro percibido de un producto digital a medida que acumula funciones que no responden a una necesidad real.

La resistencia a esa tendencia ya generó otros movimientos similares: a comienzos de este año, el navegador Firefox sumó la opción de bloquear todas sus funciones de inteligencia artificial generativa, y este mes circuló una herramienta de línea de comandos que permite eliminar por completo Apple Intelligence de las computadoras Mac.

Las herramientas de inteligencia artificial suelen requerir que los datos de los usuarios se suban a un servidor remoto , lo que limita el control sobre dónde se almacena esa información y durante cuánto tiempo. Esa es, justamente, la preocupación central que la Document Foundation puso en el centro de su comunicado.

La organización aclaró que su posición no es una condena definitiva a la inteligencia artificial como tecnología, sino una evaluación del estado actual de las opciones disponibles para integrarla sin resignar privacidad. LibreOffice es, junto con otros programas de código abierto, una de las alternativas que busca ofrecer a los usuarios una salida a los grandes proveedores de tecnología de Silicon Valley.

La fundación indicó que va a seguir monitoreando la evolución de la tecnología y que no descarta revisar su posición si en el futuro aparece una integración de inteligencia artificial que cumpla con todos los requisitos de privacidad y control que exige hoy.

Fuente original: Infobae

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