La Argentina de hoy muestra una realidad laboral cada vez más compleja, donde tener un solo empleo ya no alcanza para una parte significativa de la población. Un informe reciente de C-P Consultora, basándose en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, reveló que más de 2.2 millones de personas en el país tuvieron dos o más trabajos durante el año 2025.

Este fenómeno, conocido como pluriempleo, alcanzó un preocupante 11.5% de las personas ocupadas, marcando uno de los picos más altos de la serie histórica analizada. La cifra representa un aumento de casi tres puntos porcentuales desde 2017, lo que implica un incremento en apenas ocho años. La exigencia no solo se traduce en más fuentes de ingreso, sino también en una extensión de las jornadas laborales: mientras quienes tienen una única ocupación trabajan en promedio 37.5 horas semanales, los pluriempleados superan las 43 horas, y un alarmante 44% de ellos supera las 45 horas a la semana.

El estudio distingue entre un pluriempleo «tradicional», común en sectores como la educación o la salud, y un pluriempleo «emergente», que ya representa el 48% de los casos. Este último abarca nuevas modalidades laborales y, fundamentalmente, situaciones donde los trabajadores se ven obligados a sumar una segunda ocupación para complementar sus ingresos. Dentro de este segmento «emergente», se destaca el grupo de «cuello azul», que registra jornadas promedio de 50 horas semanales y una informalidad cercana al 39%, siendo el principal motor del crecimiento del pluriempleo en los últimos años.

Las características de quienes se ven inmersos en el pluriempleo también son reveladoras: el 63% son jefes o jefas de hogar, y el 56% son mujeres, lo que subraya la presión económica que recae sobre los pilares familiares. Además, el Gran Buenos Aires concentra una parte importante de este fenómeno, reflejando las dificultades económicas de los grandes centros urbanos.

En definitiva, el incremento del pluriempleo no es solo una estadística, sino el reflejo de una profunda transformación en el mercado laboral argentino. Cada vez más ciudadanos se ven obligados a combinar múltiples ocupaciones y extender sus esfuerzos para mantener el poder adquisitivo de sus ingresos, evidenciando una lucha diaria por la estabilidad económica en un contexto desafiante.

Fuente original: La Gaceta