Un reciente simposio internacional organizado por la Universidad de San Pablo, a través de su Centro de Estudios del Carbón en la Agricultura Tropical, arrojó conclusiones contundentes sobre la salud de nuestros suelos y el impacto de la producción de alimentos en el medio ambiente.
Según los especialistas, un alarmante 30% de las emisiones globales de dióxido de carbono generadas por la actividad humana provienen del sistema alimentario, y la mitad de esa cifra está directamente ligada a la producción agrícola. La situación es crítica en regiones como Asia, donde miles de años de cultivo intensivo han agotado el 75% del carbono original del suelo. En otras partes del mundo, como Brasil, América del Sur, Estados Unidos y Europa, la pérdida se estima en un 30%.
El informe destaca que, si bien el uso de fertilizantes es fundamental para la producción actual de alimentos, existe una alternativa más sostenible y eficiente: el reciclaje de la materia orgánica. Esto implica devolver los nutrientes a la tierra de manera gradual y deliberada, en ciclos de 5 a 10 años, permitiendo que los suelos se regeneren. Actualmente, la agricultura utiliza 5.200 millones de hectáreas a nivel mundial, de las cuales 3.7 millones están destinadas a la ganadería, una cifra que se considera desproporcionada. Se estima que al menos 1.5 millones de hectáreas agrícolas podrían ser restauradas a su estado natural.
El simposio también recordó ejemplos históricos de éxito, como el programa de conservación de suelos implementado en Estados Unidos durante la presidencia de Franklin Delano Roosevelt. Tras la dramática experiencia de las “dust bowls” (tormentas de polvo) en el Medio Oeste, el gobierno federal pagó a los agricultores para que convirtieran tierras agotadas en vegetación permanente. Este programa del “New Deal” abarcó más de 16 millones de hectáreas y logró transformar una región empobrecida en una zona de vitalidad económica. En la actualidad, uno de los grandes desafíos es el desperdicio: Brasil, por ejemplo, pierde más de 120 millones de las 380 millones de toneladas de granos que produce anualmente, mientras que en India la cifra supera el 40% por falta de infraestructura de almacenamiento. La clave, según los expertos, es adoptar un enfoque integrado y circular en la producción agroalimentaria, priorizando la sustentabilidad y la productividad a largo plazo sobre la máxima producción a corto plazo.
Fuente original: Clarín


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