Una agencia internacional de análisis económico encendió señales de alerta sobre la
estrategia cambiaria del gobierno de Javier Milei.
Según el informe, el «peso fuerte»
—la política de mantener el tipo de cambio en torno a los 1.500 pesos por dólar, muy por debajo
de lo que preveían los analistas— podría convertirse en un freno para la actividad económica
argentina en los próximos meses.

El diagnóstico

Los economistas que elaboraron el informe destacan que, si bien la apreciación del peso ha sido
clave para dominar la inflación (que bajó del 25,5% mensual en diciembre de 2023 al 1,7% en
agosto de 2026), el efecto secundario es una pérdida de competitividad de las exportaciones
argentinas frente a sus competidores regionales.

La proyección de crecimiento para todo 2026 fue recortada al 2,1%, desde el
3,5% estimado meses atrás. El principal factor de revisión es el tipo de cambio
real, que presiona sobre los sectores exportadores no agrícolas y sobre la industria que compite
con importaciones.

El dilema del gobierno

El gobierno enfrenta un dilema clásico: una devaluación aliviaria la presión sobre el sector
externo pero reavivación las expectativas inflacionarias, poniendo en riesgo el logro central del
modelo. Milei y el ministro de Economía han reiterado que no habrá devaluación brusca y que la
competitividad deberá recuperarse por la vía de la baja de costos y la desregulación.

El mercado, por su parte, mantiene expectativas de una corrección gradual del tipo de cambio
hacia fin de año, aunque el Banco Central ha intervenido en los últimos meses para sostener la
paridad dentro de la banda establecida.

La inflación, en mínimos históricos recientes

El dato que el gobierno defiende como su principal logro es la caída de la inflación. En agosto,
el índice mensual se ubicó en 1,7%, el nivel más bajo desde el inicio de la gestión. Sin embargo,
los analistas advierten que el costo del ancla cambiaria podría hacerse visible en los próximos
trimestres en términos de menor crecimiento y empleo.

Fuente: Infobae / El Economista

Fuente original: Infobae