Makena Cantina Club, el icónico espacio de la noche porteña, está de festejo. El emblemático reducto rockero de la calle Fitz Roy cumple veinte años y lo celebra con una gran fiesta en el complejo C Art Media de Chacarita. Este lugar, reconocido recientemente por la Legislatura de la Ciudad como Sitio de Interés Cultural, se ha convertido en un verdadero templo para músicos y amantes del rock.
La historia de Makena comenzó hace dos décadas, cuando Fernando “Pitu” Russo, su esposa Valeria Faccini y su socio Matías Ramos transformaron una antigua cantina en un punto de encuentro para la música en vivo. Desde su inauguración, que contó con la presencia de Willy Crook, el club fue creciendo y forjando su propia mística, siendo testigo de innumerables zapadas espontáneas de figuras como Skay Beilinson, quien incluso llegó a tocar su propio show allí.
Lo que distingue a Makena es su rol como “refugio” para artistas de diversas generaciones. Es un espacio donde músicos consagrados y emergentes conviven y comparten. Desde Chizzo Nápoli de La Renga, hasta figuras actuales como Dillom, Wos y Lali Espósito, muchos encontraron en sus escenarios un lugar para el after-show, para improvisar o simplemente para encontrarse con colegas en un ambiente ameno y comunitario. Esta particularidad permite una convivencia generacional única, donde padres e hijos comparten la misma pasión por la música.
Para celebrar su aniversario, Makena traslada su propuesta al C Art Media, un espacio de mayor capacidad para que nadie se quede afuera de este evento histórico. Además, el club ha impulsado ciclos como “Ediciones Doradas”, que trae de vuelta a bandas que dieron sus primeros pasos en Makena y hoy llenan estadios, ofreciéndoles un reencuentro íntimo con su público. La expansión y evolución del club, sin perder su identidad, también se refleja en la apertura de Lucille, otro espacio dedicado a la música en vivo, cercano a Makena.
El nombre “Makena”, que significa “siempre contenta” en africano y es el nombre de la hija de Valeria, refleja el espíritu familiar y de alegría que impregna el lugar. A lo largo de estos veinte años, Makena ha sido escenario de anécdotas inolvidables, desde la visita de Bunbury con su banda, que usó el lugar como su casa por un día, hasta la presencia de Damon Albarn o Leiva, quien incluso incluyó el club en su documental. Makena es, sin duda, un pilar fundamental de la cultura rock argentina, un espacio donde la historia se sigue escribiendo noche tras noche.
Fuente original: La Nación




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