La industria ganadera argentina está experimentando un cambio significativo. A pesar de que la cantidad de hacienda vacuna faenada en los primeros siete meses de 2026 fue un 10% menor en comparación con el mismo período del año anterior, la oferta de carne no se vio tan afectada. Se estima que este año cerrará con la faena de 12,2 millones de cabezas, lo que representa 1,4 millones menos que el año pasado, pero el impacto en la disponibilidad de carne es menor gracias a un factor clave: el aumento del peso promedio de los animales.

Este incremento en el peso de faena ha sido notable. En julio, cada animal alcanzó un promedio de 244 kilos, superando en 12 kilos el peso registrado en el mismo mes del año pasado y en 14 kilos el de julio de 2024. Según Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero, esta mejora en el rendimiento por animal hará que la caída en la oferta de carne sea solo del 7%, alcanzando los 2,9 millones de toneladas, unas 240.000 toneladas menos que el año anterior. Este fenómeno se atribuye a la abundancia de pasturas, una buena relación entre el precio de la carne y el maíz, y las complejas dinámicas de compraventa entre terneros y novillos, que impulsan a extender los períodos de recría y engorde.

En cuanto al mercado interno, el consumo per cápita de carne vacuna se mantiene entre los 42 y 44 kilos anuales, con precios estables o incluso en descenso en las carnicerías. Por otro lado, el sector exportador muestra un panorama más alentador. A pesar de algunas correcciones, los valores de exportación se mantienen firmes debido a la sostenida demanda global y la disminución de la oferta exportable. Los precios FOB de julio de 2026 fueron un 28% superiores a los de igual mes de 2025, lo que marca una tendencia positiva.

Las perspectivas para los últimos meses del año son prometedoras, especialmente en Europa, por la salida de Brasil del mercado, y en China, donde la cuota asignada al país vecino está agotándose. Sin embargo, no todo es bonanza: el reciente anuncio de Estados Unidos de importar 300.000 toneladas de carne libre de aranceles podría generar una baja en los precios internos de ese país, lo que indirectamente podría perjudicar futuros embarques de carne argentina.

Fuente original: La Nación