Contrario a lo que muchos piensan, la clave para mantener una memoria afilada y una mente ágil va mucho más allá de resolver sudokus o descargar aplicaciones de entrenamiento cerebral. Expertos en salud cognitiva insisten en que una estrategia integral es fundamental para preservar nuestras capacidades mentales a lo largo de los años.
Los especialistas recomiendan combinar desafíos intelectuales con actividad física regular, la adquisición de nuevas habilidades, un descanso adecuado y una vida social activa. Estas prácticas no solo ayudan a fortalecer la atención y la capacidad de recordar, sino que también mejoran nuestra habilidad para resolver problemas cotidianos. Es importante entender que no existe un «ejercicio mágico» que entrene todo el cerebro de forma aislada, y las apps comerciales, en general, no han demostrado una mejora significativa en la memoria diaria.
El cuidado cognitivo también abarca hábitos de salud esenciales que a menudo se subestiman. Esto incluye asegurar un sueño reparador de entre siete y nueve horas diarias, atender problemas de audición o visión, controlar afecciones como la presión arterial alta, la diabetes y la depresión, y revisar con un médico cualquier medicación que pueda afectar el sueño o la memoria.
Si bien es normal que con el paso de los años el cerebro procese la información a un ritmo ligeramente menor, lo que puede implicar más tiempo para aprender algo nuevo o recordar un nombre, es crucial diferenciar esto de problemas más serios. Olvidar dónde se dejaron las llaves ocasionalmente es parte del envejecimiento típico. Sin embargo, si los fallos de memoria empiezan a interferir con actividades diarias esenciales como manejar dinero, seguir instrucciones o tomar medicamentos, es imperativo buscar una valoración médica. La demencia no es una consecuencia inevitable de envejecer, y una detección temprana puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida.
Fuente original: Infobae




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