La inminente visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para el 8 de noviembre, ya desató una fuerte pulseada entre el Gobierno nacional y la Iglesia. A más de dos meses de su arribo, las expectativas crecen a la par de las tensiones, principalmente por la naturaleza de los eventos: mientras la administración de Javier Milei busca mantener los encuentros en espacios cerrados, la Iglesia insiste en el contacto directo del pontífice con los fieles en la calle.
Desde la Casa Rosada, la principal preocupación radica en el impacto que podría tener la presencia del Papa, conocido por su compromiso con la justicia social, en un contexto económico y social delicado. El Gobierno teme que masivas concentraciones callejeras, estimadas en millones de personas, puedan convertirse en un foco de descontento social, especialmente en un mes como noviembre. Por ello, la preferencia oficial es por actos con aforo y bajo estricto control, una estrategia que ya aplican en sus propias convocatorias.
La Iglesia, por su parte, enfatiza que se trata de una «visita pastoral» y busca asegurar que León XIV tenga la oportunidad de encontrarse con su «pueblo». Una delegación del Vaticano ya se encuentra en el país coordinando los detalles logísticos y recorriendo posibles escenarios. En este proceso, la figura de Karina Milei ha tomado protagonismo en la organización, desplazando a otros funcionarios que inicialmente gestionaban el vínculo con la Santa Sede.
El itinerario preliminar incluye grandes eventos masivos en puntos clave como el Monumento a los Españoles en Buenos Aires, la Basílica de Luján y un posible acto en Córdoba, además de una ceremonia dedicada a los jóvenes en la Avenida 9 de Julio. También se estudian visitas a instituciones de fuerte contenido social, como el Cotolengo Don Orione, que alberga a personas con discapacidad, o la cárcel de Devoto, gestos que podrían ser interpretados como críticas veladas a las políticas sociales del Gobierno.
La financiación de la visita también genera fricciones. Si bien el Gobierno se hará cargo de la seguridad y los traslados del Papa, la Iglesia local enfrenta dificultades para cubrir los costos de montaje de escenarios y equipos técnicos. Una colecta reciente no alcanzó a cubrir las necesidades, lo que añade otra capa de complejidad a la organización de un evento de esta magnitud.
Fuente original: Chaco Día por Día


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