Un desayuno rápido y rindiendo bien durante toda la mañana es el objetivo de muchos al arrancar el día. Sin embargo, cuando se trata de prevenir picos de glucosa o convivir con la diabetes, la elección de la primera comida puede no ser tan simple.

Dos de las opciones más populares son los huevos revueltos y la tostada con pasta de maní. Aunque ambas alternativas satisfacen el apetito en minutos, sus efectos en el organismo son totalmente diferentes.

Los huevos revueltos destacan por su aporte proteico y por ser naturalmente bajos en carbohidratos. «Los huevos revueltos son una buena fuente de proteínas y naturalmente bajos en carbohidratos», explica Sara Wisehart , dietista especializada en el control del azúcar en sangre y prediabetes al medio especializado EatingWell. Dos huevos aportan unas 182 calorías y 12 gramos de proteína con casi nada de carbohidratos, por lo que su impacto directo en el azúcar en sangre es mínimo.

Además, «La proteína ayuda a mantener la saciedad y también apoya la estabilización del azúcar en sangre», añade Wisehart. No obstante, consumirlos solos no es del todo suficiente: al carecer de carbohidratos ricos en fibra, el cuerpo se queda sin la fuente directa de energía que necesita para arrancar la jornada.

Por otro lado, una tostada de pan integral con manteca de maní aporta una mayor cantidad de carbohidratos complejos , grasas saludables y fibra. «La grasa y la proteína de la manteca de maní retrasan el vaciado gástrico y atenúan la respuesta glucémica del carbohidrato principal de la tostada», señala Whitney Stuar t, dietista registrada y especialista en medicina funcional radicada en Dallas.

A pesar de esta ventaja, Stuart advierte que «dependiendo del tipo de pan utilizado, es probable que aun así cause un aumento más rápido en la glucosa en sangre que la grasa y la proteína de la manteca de maní no puedan compensar por completo». Para reducir ese impacto, la clave está en elegir pan integral de grano entero y manteca de maní natural sin azúcares añadidos.

Sorprendentemente, la mejor respuesta para mantener la estabilidad del azúcar no es elegir uno sobre el otro, sino unirlos. «Me gusta la idea de huevos revueltos para el desayuno, con una tostada de pan integral con manteca de maní al lado», sugiere Stuart.

Al combinar dos huevos revueltos, una tostada integral con una cucharada de manteca de maní y una porción de fruta, se logra un balance perfecto entre proteínas, fibra y grasas saludables. Esta sinergia frena la absorción rápida de glucosa y otorga energía duradera hasta el almuerzo.

Fuente original: La Gaceta

Fuente original: La Gaceta