Después de diez días de una lucha incesante, el devastador incendio forestal que azotó la zona de Las Peñas de Riglos, en Huesca, España, finalmente ha sido estabilizado. El fuego, que se inició el pasado 10 de agosto, consumió unas impresionantes 14.500 hectáreas dentro de un perímetro que abarcó cerca de 18.400 hectáreas, dejando un panorama desolador en la región.
El titánico esfuerzo de los equipos de emergencia, compuesto por un millar de efectivos y casi cuarenta medios aéreos, fue fundamental para contener las llamas. A esto se sumó un alivio providencial con la llegada de una tormenta que dejó casi 15 litros por metro cuadrado de precipitaciones en las áreas más afectadas y una notable baja de las temperaturas, condiciones que contribuyeron significativamente a refrescar el terreno y debilitar el avance del fuego.
La emergencia generó la evacuación de casi mil personas de diversas localidades. Si bien 583 vecinos de 13 núcleos ya pudieron regresar a sus hogares en los días previos, este jueves se evaluaba el retorno de otras 117 personas de Centenero, Ena y Botaya. Aún quedaban pendientes de realojo 203 residentes de Atarés, Santa Cruz de la Serós y Binacua, quienes se espera que puedan volver a sus casas en las próximas horas.
A pesar de la estabilización, las autoridades mantienen la prudencia. Todavía se detectan algunos puntos calientes sobre los que se intensifican los trabajos, y las restricciones temporales de acceso a la zona perimetrada seguirán vigentes. Este incendio ha sido catalogado como la mayor movilización interadministrativa registrada en un siniestro forestal en la historia de Aragón, evidenciando la magnitud de la catástrofe y el compromiso de las instituciones para hacerle frente.
Fuente original: Infobae


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