En los últimos días volvieron a circular distintas modalidades de estafas digitales que utilizan el nombre y la imagen de organismos públicos para intentar obtener información personal, claves o incluso inducir a realizar pagos.
Uno de los casos que tomó notoriedad comenzó con algo completamente cotidiano: una compra realizada a través de una plataforma internacional. Posteriormente, la persona recibió una supuesta notificación de ARCA informándole que su encomienda estaba pendiente de regularización y que debía pagar $248.104 para continuar con su liberación.
El mensaje parecía serio. Tenía el nombre de ARCA, hacía referencia al CUIL del destinatario y hasta discriminaba conceptos como derechos de importación, tasa de estadística, IVA y otros recargos.
Sin embargo, era falso.
La propia Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) posteriormente advirtió sobre este tipo de mensajes y recordó que no solicita información sensible, contraseñas, claves de acceso ni pagos a través de redes sociales, mensajes o correos electrónicos.
¿Por qué estos engaños pueden resultar creíbles?
Las estafas digitales evolucionaron.
Ya no siempre estamos frente a aquel correo evidentemente falso, lleno de errores y enviado por alguien que promete un premio imposible.
Hoy los delincuentes pueden utilizar logos, colores, nombres de organismos, información aparentemente técnica y diseños similares a una comunicación institucional.
Pero existe otro elemento todavía más importante: el contexto.
Si una persona realizó una compra por Internet y días después recibe un mensaje relacionado con una encomienda, probablemente piense que ambas cosas están relacionadas.
Lo mismo ocurre cuando llega un correo indicando una supuesta deuda, multa, infracción o irregularidad fiscal.
A eso se suma uno de los recursos más utilizados por los estafadores: la urgencia.
La intención es sencilla: conseguir que reaccionemos antes de pensar.
Atención: hoy es ARCA, no AFIP
Existe otra señal que puede ayudarnos.
La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) fue disuelta en 2024 y reemplazada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Sin embargo, entre los mensajes fraudulentos que circulan pueden encontrarse remitentes con nombres como “AFIP Revisiones Pendientes” mientras que, dentro del mismo correo, se utiliza el nombre o el logo de ARCA.
Esa contradicción debe encender una señal de alerta.
Esto no significa que cualquier referencia histórica o técnica a AFIP que encontremos en Internet sea necesariamente fraudulenta. Todavía pueden existir documentos, sistemas o direcciones heredadas que conserven referencias anteriores.
Pero una comunicación actual que se presente como proveniente de la AFIP merece especial atención y nunca debería llevarnos directamente a entregar información o realizar un pago.
No mires solamente el nombre: revisá quién envió realmente el correo
Otro error frecuente es mirar únicamente el nombre que aparece como remitente.
Un correo puede mostrarnos:
“ARCA – Notificaciones Oficiales”
o
“AFIP – Revisiones Pendientes”
y eso no significa que realmente haya sido enviado por el organismo.
Hay que desplegar la información del remitente y observar la dirección completa desde la cual llegó el mensaje, especialmente lo que aparece después del símbolo @.
Si encontramos dominios extraños, nombres de empresas desconocidas o direcciones que nada tienen que ver con el organismo que supuestamente está enviando el correo, tenemos otra señal clara de alerta.
De todas maneras, hay algo todavía más importante: no debemos basar toda nuestra seguridad solamente en reconocer correctamente una dirección de correo electrónico.
Los mecanismos de fraude evolucionan constantemente.
Entonces, ¿cómo verifico si realmente tengo una notificación de ARCA?
La forma más segura no es seguir investigando el correo recibido.
Es salir de ese correo y verificar la información por otro camino.
Ante una supuesta deuda, intimación, multa o comunicación fiscal:
1. No hagas clic en los enlaces del mensaje.
2. No descargues archivos adjuntos.
3. No respondas proporcionando información personal, bancaria, contraseñas o códigos.
4. Abrí nuevamente tu navegador y escribí vos mismo la dirección oficial:
5. Ingresá con tu CUIT y Clave Fiscal y consultá el servicio “Domicilio Fiscal Electrónico”.
El Domicilio Fiscal Electrónico es el canal mediante el cual pueden consultarse las comunicaciones oficiales dirigidas al contribuyente.
De esta manera no necesitamos adivinar si un correo está bien diseñado, si el logo parece auténtico o si el mensaje utiliza palabras convincentes.
Verificamos directamente en la fuente.
Guardá estos accesos
Sitio oficial de ARCA:
www.arca.gob.ar
Domicilio Fiscal Electrónico:
www.arca.gob.ar/DomicilioFiscalElectronico/
Información oficial sobre seguridad y phishing:
www.arca.gob.ar/seguridad/consejos-de-seguridad/phishing/
Además, ARCA informa que los correos sospechosos pueden reenviarse a:
Una regla que sirve más allá de ARCA

Quizás mañana la estafa no utilice el nombre de ARCA.
Puede llegar supuestamente desde un banco, una billetera virtual, una tarjeta, una empresa de correo, una plataforma de comercio electrónico o cualquier otra institución conocida.
Por eso, más importante que memorizar cómo era esta estafa particular es incorporar un hábito.
Si recibís un mensaje inesperado relacionado con dinero, una deuda, una multa, una cuenta bloqueada o un pago urgente, no utilices el mismo mensaje para resolver el supuesto problema.
Entrá por tu cuenta a la aplicación o página oficial de la institución y verificá allí qué está sucediendo.
En educación financiera hablamos mucho de aprender a ahorrar, administrar gastos o invertir. Pero existe una herramienta anterior a todas ellas: aprender a cuidar el dinero que ya tenemos.
Y frente a las estafas digitales, tres acciones pueden marcar una enorme diferencia:
Frenar. Verificar. Y recién después, actuar.
CP Alejandro Javier Montes Palmas
Contador Público | Educación Financiera







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