A pesar de la prohibición gubernamental que impide a los menores de 16 años el acceso a las redes sociales, ocho de cada diez adolescentes australianos continúan utilizando estas plataformas. Un reciente informe del regulador nacional de internet, eSafety, ha puesto de manifiesto que la mayoría de los jóvenes mantiene su nivel de actividad habitual, principalmente debido a la ineficacia de los sistemas de verificación de edad implementados por las empresas tecnológicas.

La normativa, que entró en vigencia el 10 de diciembre, tenía como objetivo restringir el uso de plataformas populares como YouTube, Snapchat y TikTok para este grupo etario. Sin embargo, el estudio revela que, tres meses después de su implementación, la presencia de adolescentes en estas redes sigue siendo elevada. Si bien el porcentaje de menores con cuentas activas disminuyó levemente del 52% al 42%, la frecuencia de uso no mostró cambios significativos, especialmente entre chicos de 10 a 15 años.

El informe destaca que la principal razón detrás de esta continuidad es la falta de mecanismos robustos para comprobar la edad real de los usuarios. Aproximadamente la mitad de los adolescentes que conservaron sus perfiles indicaron que las plataformas no solicitaron verificar su edad. Otros mencionaron que sus cuentas figuraban con una edad de 16 años o más, o que los sistemas automáticos los clasificaron erróneamente como mayores de edad.

Ante estos resultados, eSafety ha iniciado investigaciones por posibles incumplimientos contra gigantes tecnológicos como Meta (Facebook e Instagram), Snapchat, TikTok y Google (YouTube). En respuesta, el Gobierno australiano anunció en junio que duplicará las sanciones máximas para las empresas que no acaten la prohibición y fortalecerá las facultades de eSafety para exigir pruebas concretas de las medidas adoptadas para evitar el registro de menores.

El estudio, basado en encuestas a más de 4.000 niños y familias, también señala una disminución en la supervisión parental tras la prohibición. Australia, pionera en esta restricción global, busca mitigar el impacto de las redes sociales en la salud mental y física de los jóvenes. La evolución de esta política es observada de cerca por otros países interesados en implementar medidas similares para proteger a los menores en el entorno digital.

Fuente original: Infobae