La pareja de Facundo Moyano, Candela Arizaga, brindó una nueva declaración ante la Justicia porteña este jueves, ofreciendo una perspectiva diferente sobre el incidente que llevó a la investigación judicial contra el dirigente. Según su testimonio, el episodio fue el resultado de un brote psicótico, el cual atribuyó al consumo de cocaína y a un estado emocional vulnerable que venía arrastrando.

En su presentación, a la que tuvo acceso este medio, Arizaga desestimó haber sido víctima de violencia por parte del sindicalista. Manifestó tener recuerdos fragmentados de lo sucedido y solicitó formalmente que se levanten las medidas restrictivas impuestas, con el objetivo de poder reestablecer el vínculo con Moyano.

Al reconstruir los días previos al incidente, Candela detalló que había compartido el fin de semana con Moyano, incluyendo una comida familiar y una visita a la cancha de River. Posteriormente, regresaron al departamento del dirigente. Fue en ese contexto, relató, que consumió cocaína esa noche, aclarando que la sustancia era suya y que Moyano no participó de dicho consumo. Al día siguiente, decidió cancelar la asistencia de la empleada doméstica debido a que ambos habían trasnochado.

«Venía experimentando cambios en mi estado de ánimo, y la combinación con la cocaína no fue buena, lo que derivó en un brote psicótico», explicó Arizaga en el marco de la causa por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género, en la que Moyano es el único imputado. Aseguró que nunca antes había vivido una situación similar y vinculó este estado a problemas personales y a la sensación de soledad por la distancia con su familia.

Respecto al momento crítico del episodio, sus recuerdos son difusos. «Lo poco que me viene a la mente es estar corriendo por la calle… sentía que alguien me seguía, pero no sabía quién era», afirmó. Incluso, relató haber preguntado a los oficiales de policía si «Facundo me estaba persiguiendo, si era real o una fantasía». También mencionó haber creído que un colectivo estaba en movimiento cuando en realidad estaba detenido, suponiendo que el chofer fue quien alertó al 911.

Arizaga negó recordar discusiones o relaciones sexuales con Moyano antes del brote. Aunque inicialmente no recordaba que él hubiera intentado retenerla para protegerla, al revisar las grabaciones de seguridad, admitió que es posible que haya ocurrido. «Cuando veo las imágenes, no las recuerdo; lo que yo percibía en ese momento era algo distinto a lo que realmente sucedía», sostuvo.

Consultada por la fiscalía sobre un posible consumo de drogas por parte de Moyano, la modelo fue categórica al afirmar que nunca lo vio consumir sustancias durante ese fin de semana, ni tampoco era una práctica habitual en la pareja. Insistió en que la cocaína que ella consumió era de su propiedad y la tenía desde hacía tiempo. Asimismo, desmintió haber sufrido cualquier tipo de violencia, tanto física como verbal. Aclaró que no desea iniciar ninguna acción penal contra su pareja, expresando: «Es mi novio, es un problema no poder hablar por algo que ni pasó, y no sé cómo llegamos hasta acá». Reiteró su pedido de levantar las restricciones, manifestando su interés en retomar la relación.

Durante la declaración, Arizaga también identificó varias pertenencias incautadas en el allanamiento, como un reloj, su billetera, medicación, creatina y dinero. En cuanto a una jeringa con un líquido transparente encontrada en el procedimiento, explicó que era utilizada por Moyano para tratar una sinusitis. Finalmente, al observar los videos incorporados al expediente, Candela identificó imágenes de ambos y aclaró que una de las personas que la seguía corriendo no era Moyano, sino otro hombre.

Fuente original: Infobae