Manuel García-Castellón, un exmagistrado de la Audiencia Nacional de España con una trayectoria destacada en casos resonantes como Banesto o Tsunami Democràtic, ha encendido el debate sobre el funcionamiento del sistema judicial de su país. A sus 73 años, el exjuez compartió sus vivencias y críticas en una entrevista para el podcast «Rompiendo el Molde», a raíz de la publicación de su nuevo libro, ofreciendo una mirada cruda sobre el día a día en los tribunales y los desafíos que enfrentan quienes buscan impartir justicia.

Una de las revelaciones más impactantes de García-Castellón giró en torno al acceso a las codiciadas plazas en tribunales de alto nivel, como la Audiencia Nacional. Contrario a lo que muchos podrían pensar, el exmagistrado afirmó que para ocupar estos puestos no se requiere más que antigüedad y la aprobación del Consejo General del Poder Judicial. Sin embargo, la verdadera «brutalidad», según sus propias palabras, se encuentra en el sistema de oposiciones para ingresar a la carrera judicial. Con un temario «monstruoso» de más de 400 temas que deben dominarse de memoria, describió este proceso como «bestial», donde la capacidad de memorización supera a la inteligencia o la astucia.

El diálogo también abordó un tema siempre sensible: los salarios de los jueces. Aunque García-Castellón evitó dar cifras exactas, el presentador del podcast, Nacho Vázquez, aportó rangos que el exmagistrado confirmó. Un juez joven en España podría percibir entre 2.800 y 3.300 euros netos mensuales, mientras que un magistrado de alto nivel o de la Audiencia Nacional alcanzaría entre 4.000 y 5.500 euros netos. Los jueces del Tribunal Supremo, por su parte, superarían ligeramente esa cifra, llegando a los 5.500 o 6.000 euros netos al mes, o incluso un poco más.

Finalmente, García-Castellón no dudó en señalar los «atrasos espectaculares» en la Justicia española y criticó las reformas implementadas, considerándolas ineficaces. Propuso que la investigación esté a cargo de los fiscales, a quienes elogió por su profesionalismo. Sin embargo, expresó profunda preocupación por la «degradación» de la imagen de la Fiscalía y la independencia judicial, citando «mensajes intimidatorios» contra jueces que investigan al poder y la inacción del Consejo General del Poder Judicial y la Fiscalía General del Estado ante estos ataques. Concluyó su intervención con una contundente frase: «Todo este conjunto de cosas que he contado, configuran un panorama, desde mi punto de vista, horrible. Y alguien debería reaccionar».

Fuente original: Infobae