Una fuerte polémica sacude a España tras las declaraciones del expresidente Mariano Rajoy sobre la selección de fútbol de Francia, que el actual presidente Pedro Sánchez calificó de «xenófobas» y «vergonzosas» para el país. La controversia escaló a nivel diplomático y político, generando repudio tanto en España como en Francia.
La chispa se encendió cuando Rajoy, en una columna de opinión, elogió el nivel del equipo francés pero añadió que jugaban «sin franceses», aludiendo a la diversidad étnica de sus jugadores. Sánchez no tardó en responder a través de la red social X, contrastando la visión de identidad nacional que, a su juicio, representa Rajoy con la que defiende su gobierno. «Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él», escribió el presidente, rematando con un mensaje contundente: «España es de quien la ama y la trabaja. No de quien la avergüenza con declaraciones xenófobas».
Las palabras de Rajoy no solo generaron revuelo en su país, sino que rápidamente cruzaron fronteras. Desde Francia, varios miembros del gobierno salieron en defensa de su selección nacional. Laurent Nuñez, ministro del Interior, calificó las declaraciones de «absolutamente inaceptables», destacando la diversidad como un pilar de Francia y lamentando que tales comentarios alimenten ataques racistas, como los que sufre Kylian Mbappé. La Embajada de Francia en España también intervino, recordando en redes sociales que «todos los jugadores de la selección francesa son franceses», detallando que 23 nacieron en Francia y los tres restantes poseen la nacionalidad francesa.
La cascada de reacciones en Francia incluyó a ministros y líderes de la oposición, quienes coincidieron en rechazar los dichos de Rajoy y reivindicar el carácter plural de su selección. Aurore Bergé, ministra delegada para la Igualdad, denunció «resbalones racistas repetidos», mientras que Naïma Moutchou, ministra de Ultramar, habló de «odio metódico y banalizado hacia Francia». Incluso se sugirió a la Federación Francesa de Fútbol considerar acciones legales. Líderes socialistas y comunistas franceses también condenaron el «racismo burdo» y defendieron que Francia es una «nación política» construida sobre principios republicanos, más allá del origen o el color de piel.
Fuente original: Infobae

