La fascinante saga de la familia Modlin, un clan de artistas estadounidenses que se asentó en Madrid a principios de los años setenta, cobró una segunda vida de la manera más inesperada. En 2003, tras el fallecimiento de uno de sus miembros, un fotógrafo rescató de unos contenedores de basura en la calle del Pez un tesoro olvidado: fotografías y objetos personales que, sin saberlo, contenían las pistas de una vida extraordinaria. Este hallazgo fortuito fue el punto de partida para una investigación que se transformó en un libro, una exposición y hasta un cortometraje galardonado con un Goya, desvelando su peculiar historia y su fallido intento de alcanzar la fama.
El corazón de esta familia estaba compuesto por Elmer Modlin, un actor secundario de Hollywood con aspiraciones de escritor, nacido en Carolina del Norte en 1925; Margaret Modlin, una pintora nacida en 1927 y el eje indiscutible del universo familiar; y Nelson Modlin, su hijo único. La decisión de abandonar Estados Unidos fue una mezcla de razones económicas, un profundo rechazo a los conflictos raciales de Los Ángeles y la convicción de que el país se encaminaba a la decadencia. Fue el mismísimo Henry Miller, amigo de la familia, quien les sugirió España como refugio, un lugar donde, paradójicamente, la dictadura franquista les ofrecía una anhelada estabilidad.
Margaret, con su arte místico inspirado en el Apocalipsis de San Juan, se obsesionó con Franco, llegando incluso a pintar un retrato que estuvo cerca de venderle. Elmer, por su parte, tuvo participaciones menores en Hollywood, incluyendo una aparición sin créditos en “La semilla del diablo” de Roman Polanski, y luego continuó su carrera en el cine español y la publicidad. Nelson, el hijo, representaba un contraste pragmático frente al misticismo de sus padres, buscando una vida de empresario mientras sus progenitores se sumergían en su particular visión del mundo.
El descubrimiento de Paco Gómez, miembro del colectivo NOPHOTO, fue el catalizador para que la historia de los Modlin trascendiera. Su investigación meticulosa, que incluyó testimonios, documentos y las fotografías encontradas, culminó en el libro “Los Modlin” (2013). Poco después, el director Sergio Oksman tomó este material y, tras años de trabajo, creó “Una historia para los Modlins”, un cortometraje documental que ganó el Goya en 2013 y múltiples premios internacionales. Además, la obra de Margaret Modlin, con sus colores vivos y su imaginería apocalíptica, finalmente tuvo su primera gran exposición en España, reuniendo sus cuadros por primera vez desde 1978.
La familia Modlin, Margaret en 1998, Nelson a los 49 años y Elmer en 2003, falleció en un lapso de cinco años, presumiblemente de ataques al corazón. Se cree que sus cenizas descansan en el lago de la Casa de Campo en Madrid. Así, la historia de esta excéntrica familia, que buscaba la fama pero encontró el anonimato y luego el redescubrimiento póstumo, permanece como un testimonio del poder del arte y el misterio que puede esconderse en los objetos más cotidianos.
Fuente original: Infobae





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