Una misión de rescate de proporciones históricas, llevada a cabo por especialistas de El Salvador en Venezuela, logró un verdadero milagro al salvar a nueve personas con vida de entre los escombros tras los recientes terremotos que azotaron la nación caribeña. Así lo confirmó Baltazar Solano, director del Cuerpo de Bomberos salvadoreño, destacando la eficacia y el profesionalismo de su equipo.
El contingente, compuesto por trescientos miembros del grupo USAR (Urban Search and Rescue), representa el despliegue más grande de personal salvadoreño fuera de sus fronteras para una emergencia de esta índole. Los rescatistas llegaron a Venezuela en las primeras horas críticas, lo que permitió iniciar de inmediato las complejas tareas de búsqueda y salvamento. Solano relató que la población y las autoridades venezolanas recibieron al equipo con profundas muestras de agradecimiento, valorando el apoyo internacional en un momento tan difícil.
Para la localización de las víctimas, el grupo USAR empleó tecnología de punta, incluyendo sensores sísmicos y sónicos capaces de detectar sonidos y pulsaciones bajo los escombros, así como ejemplares caninos altamente entrenados. Entre ellos se destacó el perro Rambo, cuya experiencia en misiones de alta exigencia, como la de Turquía, fue fundamental para identificar a los sobrevivientes en distintos puntos de la zona devastada. La operación se mantuvo gracias a un meticuloso protocolo de relevos que aseguró la presencia constante y el descanso adecuado del personal, con un suministro continuo de agua, alimentos y medicamentos.
La experiencia acumulada en Venezuela no solo significó un acto de solidaridad, sino también un valioso aprendizaje para El Salvador, un país vulnerable a desastres naturales como sismos, inundaciones y erupciones volcánicas. Solano enfatizó que esta misión refuerza la importancia de la actualización tecnológica y la capacitación constante para fortalecer el sistema nacional de respuesta ante futuras emergencias. La preparación del equipo USAR es rigurosa, incluyendo chequeos médicos y psicológicos, además de formación en primeros auxilios, rescate estructural y atención médica especializada para condiciones como el síndrome de aplastamiento.
El director subrayó que la atención a las víctimas no finaliza con su extracción. Cada persona rescatada es estabilizada y trasladada bajo estricta supervisión médica, reconociendo que el riesgo de complicaciones aumenta en estas situaciones extremas. La moral alta y la inquebrantable vocación de servicio son, según Solano, pilares fundamentales que contribuyeron al éxito de la misión en Venezuela, demostrando la capacidad y el compromiso humanitario del equipo salvadoreño.
Fuente original: Infobae

