La situación en los hospitales de Perú es alarmante. Madres desesperadas buscan medicinas que nunca llegan, pacientes oncológicos no pueden acceder a sus tratamientos y familias enteras se ven obligadas a comprar fármacos vitales que, por derecho, deberían ser provistos por el sistema de salud público. Esta cruda realidad, expuesta por un reciente informe televisivo, pone en jaque a EsSalud, la principal institución de seguridad social del país.
Hospitales emblemáticos como el Almenara, el Rebagliati y el Sabogal son el escenario de estas dramáticas carencias. La ausencia de medicamentos esenciales para tratar el cáncer y otras enfermedades complejas es una constante. Testimonios desgarradores revelan que fármacos como el metotrexato, la mercaptopurina, el ondansetrón o la ifosfamida, vitales para la quimioterapia, simplemente no están disponibles. «Siempre me dicen que no hay», lamenta una paciente, mientras otra confirma haber tenido que costear de su bolsillo tratamientos que pueden ascender a miles de dólares mensuales.
El impacto de esta crisis es profundo y afecta a personas de todas las edades. Jimena, una psicóloga de 28 años, viaja desde Tarapoto a Lima para tratar su cáncer y se encuentra con un laberinto burocrático: «Fui a farmacia, me dijeron que no. Luego al jefe de oncología, me dijo que no ve eso, que es logística. Logística me dice otra fecha». Finalmente, tuvo que comprar su medicación. En el Hospital Sabogal, la madre de una niña de siete años con leucemia relata la misma angustia: «Siempre me dicen que no hay. A veces hay, pero no entregan completo».
Especialistas consultados señalan que el problema no se limita a una falta puntual de insumos, sino que radica en fallas estructurales de planificación y adquisición. Si bien EsSalud cuenta con mecanismos para la compra de medicamentos, como licitaciones y decretos de urgencia, su gestión parece ser ineficiente o inadecuada. Mientras las denuncias de pacientes y familiares se multiplican, el contraste entre la urgente necesidad de tratamientos y la incapacidad del sistema para garantizarlos se hace cada vez más evidente, dejando a miles de personas en una situación de extrema vulnerabilidad.
Fuente original: Infobae

