La reconocida ensayista y crítica cultural Bárbara Pistoia, oriunda de Buenos Aires y actualmente residente en Rosario, nos invita a reflexionar sobre uno de los fenómenos urbanos más complejos de nuestro tiempo: la gentrificación. A través de su reciente obra, «Una guerra en paz», Pistoia profundiza en cómo la especulación inmobiliaria y los cambios culturales redefinen nuestras ciudades, desplazando a comunidades enteras y alterando el tejido social. Su mirada aguda, plasmada en este ensayo, explora las intersecciones entre política, economía y sociedad en un contexto poscapitalista.
Para Pistoia, la gentrificación es, en su esencia más cruda, un «proceso de desplazamiento de comunidades y desafectación social» impulsado por la especulación inmobiliaria. Lejos de ser un fenómeno espontáneo, subraya que es el Estado quien «habilita» y gestiona este negocio, a menudo a través de un esquema que incluye el «abandono, intervención y gentrificación». Esto implica dejar que ciertas zonas se deterioren para luego justificar una «renovación» que culmina en la expulsión de sus habitantes originales, haciendo los barrios accesibles solo para quienes poseen mayor poder adquisitivo. Pistoia recuerda la frase de su abuelo en Parque Patricios: «Nos quieren tirar al Riachuelo», una metáfora contundente de esta lucha por el territorio.
La autora enfatiza que esta transformación urbana no es solo económica, sino profundamente cultural y social. Aborda la gentrificación desde una perspectiva interseccional, considerando variables como género, clase y raza, elementos que, según ella, son cruciales para entender la realidad argentina. Critica cómo nuestro país «racializa la clase social y la ideología», percibiendo a la «raza» como algo extranjero y negando su propia diversidad. Ejemplos como la retórica sobre el Conurbano o la estigmatización del sur porteño, que remiten a relatos fundacionales de la nación, evidencian cómo estas dinámicas históricas se manifiestan en la configuración actual de nuestras ciudades.
Pistoia también examina el rol, a menudo inconsciente, de los artistas en estos procesos. Si bien su talento puede embellecer espacios, su irrupción en barrios vulnerables puede allanar el camino para la especulación. Asimismo, cuestiona la «cultura oficial» que, especialmente en ciudades como Rosario, «se come a la cultura independiente», ocupando el espacio público con actividades programadas que, lejos de enriquecer, terminan controlando el ocio y rompiendo los lazos comunitarios. La autenticidad de los bares de barrio, por ejemplo, es reemplazada por propuestas «cool y tilingas» que priorizan la rentabilidad sobre la construcción de comunidad.
En definitiva, Bárbara Pistoia nos convoca a mirar más allá de la estética superficial de los barrios «renovados» y a reconocer que la gentrificación es una «pelea por la tierra». Su ensayo es un llamado a la conciencia sobre cómo las decisiones urbanísticas, impulsadas por un poder económico cada vez más fusionado con el Estado, están moldeando un futuro donde la accesibilidad a la vivienda y la pertenencia a una comunidad se vuelven privilegios. Es una invitación a cuestionar el «progreso» urbano que, en su afán de modernizar, a menudo borra la historia y expulsa a quienes no encajan en el nuevo modelo.
Fuente original: Infobae

