Decenas de veteranos de las fuerzas armadas estadounidenses y sus familiares fueron detenidos durante una protesta pacífica en el edificio Cannon House del Capitolio, donde exigieron el fin de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y solicitaron una reunión con el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.
Christina Sarson, veterana del Ejército de Pensilvania, expresó en Democracy Now que su presencia se debía a la preocupación por el impacto de las guerras en la población civil y en los soldados, mencionando el trastorno de estrés postraumático y el daño moral.
Los manifestantes portaron tulipanes rojos en memoria de los iraníes fallecidos en ataques estadounidenses, según estimaciones de Irán de 3.500 víctimas. También desplegaron carteles con consignas como «Fin a la guerra contra Irán» y realizaron una ceremonia de plegado de la bandera en honor a los 13 soldados estadounidenses muertos.
La protesta incluyó cánticos y discursos antes de que la policía interviera para desalojar el edificio. Videos en redes sociales mostraron a los manifestantes siendo inmovilizados, con al menos 62 detenidos, incluyendo activistas mayores y con discapacidades.
La manifestación fue organizada por la coalición About Face, Veterans for Peace, Common Defense y Military Families Speak Out. Mike Prysner, director ejecutivo del CCW y exsoldado de Irak, calificó el conflicto como «profundamente impopular» y destacó que más de 100 militares han iniciado procesos legales para evitar su despliegue.
La acción refleja el creciente descontento entre veteranos y familias por las consecuencias de las guerras, cuestionando la continuidad de conflictos que, según ellos, generan sufrimiento innecesario tanto para civiles como para soldados.

