Lascárceles uruguayas tienen un lugar “incómodo”en la conversación pública, según definió la viceministra de Interior,Gabriela Valverde. Son “demasiado relevantes” en un país con la mayor tasa de prisionalización de la región y también “complejas” para abordar el tema con profundidad. Pero la realidad se volvió porfiada:los penales tienen “una forma bastante persistente de reclamar atención”.
El sistema carcelario uruguayo desde hace tiempo está en tensión porqueaumenta de manera sostenida la población privada de libertady a esto se le suman los perfiles de los presos, que algunos casos de alto riesgo. Según explicó la jerarca días atrás en una comisión del Parlamento uruguayo, hay un cambio en el mapa de la criminalidad de Uruguay y eso repercute en la violencia.
“Las organizaciones criminales no desaparecen por el solo hecho del encierro; muchas veces, allí mismo se reorganizan, sostienen vínculos y proyectan poder hacia los territorios.Sería imprudente subestimar esta capacidad”, ex
Fuente original: Infobae

