El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en redes sociales que la Armada estadounidense atacó y se apoderó de un buque de carga iraní que intentó atravesar el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz. La embarcación, sancionada por el Tesoro de EE.UU., fue blanco de disparos de disuasión según el armador francés CMA CGM, que no especificó la procedencia de los fuegos.
La Organización Marítima Internacional confirmó que el navío sufrió daños, aunque no precisó su gravedad. Trump había denunciado previamente que Irán disparó contra un barco francés y otro británico, lo que generó tensiones en la región.
Por su parte, el gobierno iraní condenó el bloqueo impuesto por EE.UU. a sus puertos, lo que consideró un «castigo colectivo» contra su población. Esmail Baqaei, portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, señaló que la medida viola la Carta de la ONU y constituye un «crimen de guerra».
Irán denunció que el bloqueo incumple el Artículo 2.4 de la Carta de la ONU y la Resolución 3314 de 1974, que prohíbe el cierre de puertos o costas de un país. Aseguró que EE.UU. actúa con intenciones de infligir un daño deliberado a la población iraní.
La tensión en el estrecho de Ormuz, estratégico para el comercio global, se intensifica con cada acusación y represalia. Mientras EE.UU. reafirma su control marítimo, Irán insiste en que el conflicto se debe a una violación del derecho internacional. El escenario plantea un desafío para la diplomacia global y la estabilidad regional.

