El Ministerio de Economía confirmó que el Sector Público Nacional registró en abril un superávit financiero de 268.103 millones de pesos, alcanzando un saldo positivo del 0,2% del PIB en el primer cuatrimestre de la administración de Javier Milei. El resultado se obtuvo tras un superávit primario de 632.844 millones de pesos y pagos de deuda por 364.741 millones de pesos.
Los ingresos totales ascendieron a 13.411.787 millones de pesos, impulsados por Débitos y Créditos, Seguridad Social e IVA, aunque los derechos de exportación disminuyeron un 17,4%. Por su parte, los gastos primarios alcanzaron los 12.778.943 millones de pesos, con prestaciones sociales que demandaron 8.094.859 millones de pesos.
Analistas y sectores de la oposición cuestionan la sostenibilidad del superávit, señalando que se sustenta en la postergación de pagos y la licuación de partidas presupuestarias. Además, destacan que el freno a la obra pública, los retrasos en pagos a generadoras eléctricas y la pérdida de poder adquisitivo influyen en el balance fiscal reportado.
Los subsidios económicos aumentaron 701.872 millones de pesos debido a la cancelación de transacciones energéticas de marzo, mientras que el gasto de capital se ubicó en 420.661 millones de pesos. Las transferencias corrientes al sector privado subieron un 46,8%, pero los giros a provincias cayeron un 18,6%.
El debate se centra en si el superávit refleja una reducción genuina del gasto o un financiamiento forzado a corto plazo, acumulando pasivos que podrían exigirse en el futuro. Este equilibrio entre ahorro inmediato y riesgos a largo plazo define la discusión sobre la política fiscal actual.

