La fascinante historia de Ernestina González, una periodista y profesora republicana española que fue la única de su nacionalidad en ser procesada en Estados Unidos por el infame Comité de Actividades Antiamericanas, ha sido finalmente rescatada del olvido. Su figura es revivida a través de la biografía “Ernestina González, un pulso antifranquista”, escrita por Ana María Díaz Marcos, catedrática de Literatura Española en la Universidad de Connecticut.
Nacida en Burgos en 1896, Ernestina fue una de las primeras universitarias de España, alumna de Miguel de Unamuno y compañera de Victoria Kent en la histórica Residencia de Señoritas. Además, cultivó amistades cercanas con figuras de la talla de Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel. La publicación de esta biografía coincide con el 50 aniversario de su fallecimiento, ofreciendo un merecido tributo a una vida extraordinaria.
Tras enviudar de Leo Fleichman, el primer voluntario estadounidense caído en la Guerra Civil Española, Ernestina se involucró de lleno en una intensa campaña de propaganda antifranquista desde Nueva York. Esta actividad la puso en la mira del FBI, que la vigiló durante décadas y abrió dos expedientes de alto secreto que culminaron en su procesamiento y encarcelamiento por el Comité de Actividades Antiamericanas. A lo largo de su vida, se desempeñó como activista, profesora, bibliotecaria, periodista y directora de radio, siendo descrita por el periodista Joseph Starobin con una “voz de ametralladora” por su inquebrantable combatividad.
La investigadora Díaz Marcos descubrió a Ernestina González mientras estudiaba el periódico antifascista ‘La voz’, publicado en Nueva York. Allí encontró un discurso de Ernestina de 1937, “Mujeres a la lucha”, donde sus palabras eran incendiarias y movilizaban multitudes. La biógrafa se preguntó cómo una figura de tal relevancia internacional pudo desvanecerse del relato histórico sin dejar rastro, calificando su vida como una novela con elementos de tragedia, espionaje, resiliencia y exilios que superan a cualquier ficción.
Díaz Marcos relata que su investigación fue un “periplo casi detectivesco” de cinco años, que incluyó entrevistas y la revisión de infinidad de archivos en Estados Unidos, Francia, España y México. El FBI le envió un extenso expediente que documentaba la intensa vigilancia a la que Ernestina fue sometida durante casi dos décadas. Ernestina González fue una de las primeras presas políticas estadounidenses después de las sufragistas, cumpliendo tres meses de cárcel en Virginia por negarse a retractarse o delatar a otros miembros del Comité Pro Refugiados Antifascistas, un testimonio de su inquebrantable compromiso.
Fuente original: Infobae

