La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un nuevo informe alarmante sobre el brote de Ébola que se originó en el norte de la República Democrática del Congo (RDC). El organismo internacional advirtió que la situación «continúa evolucionando rápidamente», con un incremento constante en el número de infectados, su expansión geográfica y la transmisión transfronteriza hacia el territorio de Uganda.
Según el último balance, se confirmaron 18 fallecimientos y 134 casos de la enfermedad. Sin embargo, la preocupación es aún mayor, ya que se están investigando un total de 223 muertes y 906 casos adicionales como posibles afectados por el virus. Desde la actualización del 21 de mayo, la OMS registró un aumento de 49 casos y ocho decesos confirmados, sumándose a la lista de sospechosos otros 160 casos y 47 fallecidos en la última semana. Además, un ciudadano estadounidense que asistió a pacientes en la RDC fue diagnosticado y actualmente recibe tratamiento en Alemania, subrayando la dimensión global del problema.
La OMS destacó las enormes dificultades que enfrentan los equipos sanitarios en la provincia congoleña de Ituri, considerada el epicentro del brote, y en la región vecina de Kivu. Entre los principales obstáculos se mencionan las deficiencias en el rastreo de contactos, la inseguridad en la zona y la insuficiencia de los sistemas de aislamiento, atención y derivación de pacientes. Ituri concentra el 88% de los casos confirmados, con Bunia, Rwampara, Mongbwalu y Nyankunde como las áreas más afectadas.
En cuanto a las víctimas fatales en la RDC, de los 17 decesos confirmados, diez corresponden a hombres (nueve mayores de 15 años y uno menor) y siete a mujeres (cinco mayores de 15 y dos menores). Hasta fines de mayo, se habían registrado 2.635 contactos en las provincias de Ituri y Kivu Norte, todos bajo seguimiento. Rolando Gómez, jefe de Prensa de la Oficina de Información de la ONU en Ginebra, alertó también sobre la grave crisis de violencia en Ituri, donde se reportaron 150 civiles muertos en los últimos días, lo que complica aún más la respuesta humanitaria y sanitaria.
La situación en Uganda también genera alarma. Desde la última semana, se confirmaron siete casos adicionales, elevando el total a nueve, incluyendo un fallecimiento. Las autoridades sanitarias ugandesas identificaron a 436 personas que tuvieron contacto con los infectados y están siendo monitoreadas de cerca para contener la propagación del virus.
Fuente original: Infobae

