Un vuelo de la aerolínea Ryanair, que cubría la ruta entre Tesalónica (Grecia) y Memmingen (Alemania), experimentó momentos de extrema tensión este viernes cuando una de sus ventanillas de pasajeros se rompió en pleno aire. El incidente, ocurrido pocos minutos después del despegue, forzó a la aeronave a regresar de urgencia al aeropuerto griego, desatando el pánico entre los viajeros y la tripulación.
El desprendimiento del panel de la ventanilla provocó una despresurización de la cabina, lo que activó de inmediato el despliegue de las mascarillas de oxígeno y obligó a la tripulación a solicitar el retorno al punto de origen. Según reportes, la diferencia de presión llegó a empujar parcialmente a uno de los pasajeros hacia el exterior, generando escenas de miedo y conmoción a bordo mientras el avión sobrevolaba Macedonia del Norte.
La rápida y profesional actuación de los pilotos y el resto de la tripulación fue crucial para estabilizar la situación y preparar un aterrizaje seguro en Tesalónica. En tierra, los servicios de emergencia ya estaban movilizados. Tras el desembarco, cuatro pasajeros recibieron atención médica y uno de ellos fue hospitalizado para observación. Ryanair gestionó la reubicación del resto de los viajeros en otro avión para que pudieran continuar su trayecto.
Las primeras investigaciones sugieren que el incidente pudo haber sido causado por el impacto de un fragmento desprendido de uno de los motores de la aeronave contra la ventanilla. Las autoridades aeronáuticas han iniciado una exhaustiva investigación para determinar las causas exactas de la falla y evaluar los protocolos de seguridad. Este episodio reabre el debate sobre la fiabilidad y el mantenimiento en las rutas aéreas comerciales, especialmente en vuelos de bajo coste.
Fuente original: Infobae

