Nuevas y contundentes revelaciones periodísticas sacuden el panorama político regional al detallar un complejo operativo que permitió la fuga de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño, desde Brasil hacia Estados Unidos, utilizando territorio argentino como plataforma de escape. Lo que inicialmente se presentó como una salida confusa y desorganizada, ahora se expone como una maniobra coordinada, con la presunta intervención de agentes de inteligencia estadounidenses y el explícito apoyo del actual gobierno argentino.
La trama, que se desarrolló entre el lunes y el miércoles de la semana pasada, tuvo su punto neurálgico en Puerto Iguazú, Misiones. Fuentes cercanas a la investigación afirman que agentes de seguridad de Estados Unidos habrían tomado el control de buena parte del aeropuerto local, desviando a las autoridades argentinas como la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), Migraciones y Aduana. Se utilizaron entradas secretas a la pista y se coordinaron múltiples jets privados, algunos de ellos como señuelos, para despistar cualquier seguimiento y asegurar el éxito de la misión.
El escándalo cobra mayor relevancia al conocerse que el gobierno de Javier Milei habría jugado un papel fundamental en esta operación. Se reporta que el propio presidente instruyó a su principal asesor, Santiago Caputo, a viajar a Misiones de forma confidencial para garantizar todo lo necesario para la fuga. Esto incluyó la implementación de “zonas liberadas” en el aeropuerto de Puerto Iguazú y sus alrededores, además de la facilitación de canales de comunicación entre servicios de inteligencia nacionales y extranjeros.
Flávio Bolsonaro, quien enfrentaba acusaciones de lavado de dinero y tenía prohibición judicial de salir de Brasil, habría iniciado su viaje por tierra desde Brasilia, un trayecto de más de 1600 kilómetros. Ante la negativa de un piloto privado a volar por la restricción judicial, se optó por una caravana de vehículos señuelo para confundir a las autoridades brasileñas. La familia llegó al aeropuerto de Iguazú por una entrada no convencional, abordando el jet que los llevaría a Miami, mientras las declaraciones oficiales de Migraciones argentinas sobre el cruce fronterizo no coinciden con los tiempos de la operación.
La injerencia de una potencia extranjera en territorio argentino y brasileño para facilitar la huida de un dirigente político con problemas judiciales ha provocado un fuerte impacto internacional. Legisladores demócratas en Estados Unidos ya han solicitado explicaciones al Departamento de Estado, exigiendo respuestas sobre la participación de funcionarios de la administración Trump, como Jason Miller, en esta controvertida misión. La historia completa de esta fuga, digna de una película de espías, aún tiene muchos capítulos por revelar.
Fuente original: Clarín




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