La economía de Nicaragua enfrenta un escenario de alerta tras un drástico incremento de su deuda en moneda china. Al cierre de marzo de 2026, el saldo en renminbis alcanzó los USD 196.3 millones, lo que representa un asombroso salto de más del 2.130% en tan solo quince meses, según datos oficiales que preocupan a analistas y organizaciones locales.
Este vertiginoso aumento del endeudamiento con Pekín coincide con la expansión de concesiones mineras otorgadas a empresas de la República Popular China. Entidades como la Fundación del Río han denunciado que una porción significativa del territorio nicaragüense, superior al 8,5%, ha sido cedida exclusivamente para la explotación de metales preciosos, principalmente oro, por parte de consorcios chinos, vinculando directamente la deuda con la entrega de recursos naturales.
El informe del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) revela que la deuda pública total del país superó los USD 10.984 millones en el primer trimestre de 2026. La aceleración de los préstamos en renminbis forma parte de una estrategia más amplia de Nicaragua para reemplazar los créditos de organismos multilaterales tradicionales por financiamiento chino, que el MHCP presenta como un apoyo fundamental para proyectos estratégicos, estableciendo una doble vía de cooperación con Pekín.
A pesar de las afirmaciones oficiales sobre la sostenibilidad fiscal de la deuda, la falta de transparencia en los términos de los acuerdos en yuanes genera gran inquietud. Organizaciones como Nicaragua Investiga advierten sobre el hermetismo en torno a plazos, tasas y condiciones de estos préstamos, lo que incrementa la incertidumbre sobre la viabilidad futura del modelo económico nicaragüense y la creciente dependencia del país centroamericano.
La secuencia de la deuda en moneda china, que pasó de USD 8.8 millones en 2024 a USD 196.3 millones en 2026, ilustra la magnitud de este cambio. Este giro estratégico no solo modifica la estructura financiera de Nicaragua, sino que también consolida la presencia y la influencia de China en áreas estratégicas como la minería y la infraestructura, marcando un antes y un después en la orientación económica y geopolítica del país.
Fuente original: Infobae

