Natalia Saal es licenciada en Diseño de Indumentaria y Textil, influencer y una de las primeras creadoras de contenido de moda en la Argentina. Con más de 700 mil seguidores construidos a lo largo de más de una década, en los últimos tiempos eligió mostrarse desde un lugar mucho más personal: habla abiertamente sobre salud mental, ansiedad, relaciones y, sobre todo, sobre el proceso que vivió tras su divorcio.
«Separarte no está mal en ningún aspecto de la vida, ni a ninguna edad. Hoy es el día más joven del resto de tu vida», repite Nati como una frase que le quedó grabada y que la acompañó durante su reconstrucción emocional.
A los 33 años tomó una de las decisiones más difíciles de su vida: poner fin a un matrimonio de 13 años y animarse a empezar de nuevo. Según contó, no fue un proceso sencillo, pero sí necesario. «Yo no era feliz. Me despertaba sin inspiración, sin motivación para nada: ni el trabajo, ni las amigas, ni los viajes, ni las cosas materiales. Me refugiaba en cualquier cosa para intentar sentirme un poco mejor, pero la realidad es que me sentía vacía», reconoció.
Nati describió que su «zona de confort» era, en realidad, el lugar más incómodo que había habitado. «A veces creemos que estamos cómodas en un lugar y en verdad nunca estuvimos tan mal», reflexionó. El divorcio, junto con la pérdida de su mascota Hugo, fueron los dos grandes puntos de inflexión que la llevaron a mostrarse de manera más auténtica en redes sociales.
Cuando le preguntaron qué fue lo que más se reprochó durante ese período, su respuesta fue contundente: no haber salido antes. «Desde el lugar de paz en el que estoy hoy, siento que podría haber evitado muchas cosas. Pero también entiendo que ese proceso era necesario para poder estar bien. La tranquilidad con uno mismo no se negocia con nada», afirmó.
La influencer también habló sobre cómo su malestar impactaba en quienes la rodeaban. «Cuando estás mal en una relación, tu entorno también lo sufre. Llega un punto en que uno dice ‘tengo que salir de esto sí o sí’, y por suerte yo pude salir de ese lugar que no me hacía bien», contó.
Para Nati, empezar de cero no tuvo que ver con lo material, sino con algo mucho más profundo: perdonarse, soltar las culpas, reconectarse con su familia, con sus amistades y con sus propios deseos. «Tuve que preguntarme qué me gusta del trabajo, qué quiero hacer, qué quiero ser y, sobre todo, quién quiero ser», resumió.
Fuente original: Infobae

