Alejandro Arias Monge, conocido como ‘Diablo’, el delincuente más buscado de Costa Rica durante más de diez años, fue finalmente atrapado este viernes en un impresionante operativo policial. La intervención, bautizada como ‘Némesis’, no solo logró la detención de Arias Monge, sino que también permitió la captura de Jonathan Pérez Méndez, alias ‘Tang’, y la muerte de Rodney Ríos Oconitrillo, alias ‘Coco Guácimo’, todos ellos cabecillas clave del crimen organizado costarricense.
Según detalló Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), la operación estuvo a punto de convertirse en una tragedia para las fuerzas de seguridad. Los equipos tácticos, que inicialmente planeaban tres incursiones separadas, descubrieron que los tres criminales se encontraban juntos en una vivienda rural de San Bernardino de Sarapiquí. Al ingresar, fueron recibidos con una lluvia de disparos, desencadenando un enfrentamiento armado que se extendió por casi 50 minutos. Los delincuentes, armados con armamento de alto calibre, hirieron a ocho agentes del OIJ, dos de ellos de gravedad.
Tras el cese del fuego, los investigadores contabilizaron más de 2.500 impactos de bala en la propiedad y decomisaron 2.750 municiones sin usar, incluyendo calibres de fusiles AR-15 y AK-47, lo que sugiere la capacidad de resistencia que aún tenían los delincuentes. Rodney Ríos Oconitrillo, ‘Coco Guácimo’, falleció al intentar escapar durante el tiroteo. A Arias Monge se le imputan delitos que van desde homicidio calificado y narcotráfico hasta robo de ganado y legitimación de capitales. Su organización, junto con las de ‘Tang’ y ‘Coco Guácimo’, es vinculada a unos 360 homicidios y controlaba vastas zonas de Costa Rica a través de un ‘clan de colonización criminal’ dedicado al narcotráfico, contrabando y extorsiones.
La búsqueda de ‘Diablo’ era una prioridad para el Ministerio Público costarricense y la DEA de Estados Unidos, que ofrecía una recompensa de 500.000 dólares por información sobre su paradero. Además, las autoridades confirmaron la existencia de pruebas que sugieren la complicidad de funcionarios policiales con la banda, quienes podrían ser detenidos próximamente. Ahora, el desafío principal será evitar que Arias Monge continúe dirigiendo su imperio criminal desde la cárcel, un paso crucial para desarticular por completo su estructura.
Fuente original: Infobae

