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Marte tuvo agua: el Perseverance encontró minerales que prueban el pasado húmedo del planeta rojo

15/05/2026 4 min de lectura Por Redacción
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Un equipo internacional de investigadores acaba de confirmar algo que la ciencia venía sospechando hace décadas: el agua fue un actor fundamental en la historia geológica de Marte. El hallazgo surge de analizar los datos recolectados por el rover Perseverance de la NASA durante más de tres años y medio de exploración en el cráter Jezero, y sus conclusiones están sacudiendo el mundo de la planetología.

El estudio, encabezado por Elise Clavé del Instituto de Investigación Espacial de Berlín y publicado en el Journal of Geophysical Research: Planets, examinó tres formaciones rocosas de composición química distinta dentro de Jezero. Lo que llamó la atención de los científicos fue que, a pesar de tener orígenes completamente diferentes —algunas ígneas, generadas por magma solidificado, y otras sedimentarias, depositadas por antiguos cuerpos de agua—, todas compartían una misma firma mineral: carbonatos con hierro y magnesio, sílica hidratada y filosilicatos.

El punto clave es que ese tipo de minerales no puede surgir sin la presencia de agua líquida. En algunas muestras, los carbonatos llegaron a representar hasta el 16% del peso total de la roca. Según el equipo de Clavé, estos compuestos se generaron cuando las rocas reaccionaron con dióxido de carbono atmosférico en un ambiente acuoso, un proceso conocido como carbonatación.

Para mapear la composición mineral sin necesidad de contacto directo con las rocas, el Perseverance empleó el instrumento SuperCam, que utiliza pulsos láser para analizar materiales a distancia. Esta herramienta permitió construir una imagen detallada y coherente de la mineralogía de todo el cráter, confirmando la presencia consistente de estos compuestos a lo largo de distintas formaciones.

Los investigadores van más allá y plantean que el proceso de carbonatación detectado en Jezero no fue un fenómeno local, sino que podría haber ocurrido a escala planetaria. Si así fue, las rocas marcianas habrían absorbido enormes cantidades de carbono atmosférico a lo largo de millones de años, contribuyendo al progresivo enfriamiento del planeta y a su transformación desde un mundo potencialmente habitable hasta el desierto helado que conocemos hoy.

Pero los descubrimientos en Jezero no terminan ahí. Análisis complementarios del espectrómetro de infrarrojo cercano del Perseverance detectaron también la presencia de corindón, el mineral que en la Tierra da origen a rubíes y zafiros, así como cristales de ópalo. Sin embargo, los expertos se apuran a aclarar que no hay que imaginarse una joyería marciana: se trata de fragmentos minúsculos, formados en cuestión de segundos por el impacto de asteroides, sin ningún valor comercial.

«No son gemas como las que uno encuentra en una joyería; son extremadamente pequeñas y se formaron por impactos», explicó Candice Bedford, investigadora de la Universidad de Purdue. Los fragmentos de corindón tienen el tamaño de un guijarro, mientras que los cristales de ópalo son aún menores, de menos de un milímetro.

Aun así, el valor científico de estos minerales es enorme. Los ópalos, en particular, son conocidos por su capacidad de preservar biosignaturas, es decir, rastros de formas de vida microscópicas. «La estructura cristalina del ópalo puede conservar señales de bacterias», señaló Vivian Sun, científica de la NASA, abriendo la puerta a una pregunta que sigue sin respuesta: ¿hubo vida en Marte?

Fuente original: Infobae