Ahora Noticias

Los desafíos de Keiko Fujimori en Perú: seguridad, crisis climática y una economía precaria

07/07/2026 3 min de lectura Por Redacción
Espacio publicitario

Keiko Fujimori se prepara para asumir la presidencia de Perú en un contexto de múltiples urgencias que demandan respuestas profundas e inmediatas. El país que deberá conducir está atravesado por cuatro frentes críticos: la recuperación de la seguridad ciudadana, la gestión de un Fenómeno El Niño de alto riesgo, el sostenimiento económico con generación de empleo formal y la reconstrucción de la confianza en una sociedad políticamente fragmentada.

El primer gran reto es la inseguridad, una problemática que va más allá de la percepción y afecta directamente la vida cotidiana de millones de peruanos. Con un alarmante 83,9% de la población percibiendo inseguridad y un 25,2% habiendo sido víctima de un delito en 2025, la situación es crítica. La expansión de la extorsión, el sicariato y las economías ilegales exige una estrategia integral que combine inteligencia policial, control territorial, reforma institucional y una política penitenciaria seria, lejos de discursos superficiales o medidas paliativas.

El segundo frente es el climático, con la amenaza latente del Fenómeno El Niño. El evento, que podría extenderse hasta el verano de 2027 con alta probabilidad de magnitud fuerte, pone a prueba la gobernabilidad de un país con infraestructura vulnerable y ciudades desordenadas. La prevención se vuelve crucial, exigiendo ejecución de obras, coordinación entre niveles de gobierno y limpieza de cauces, ya que la diferencia entre una buena gestión y la falta de ella se mide en vidas y pérdidas económicas. La escasez de agua, que afecta a millones, es una muestra de esta fragilidad.

En el ámbito económico, el desafío no es solo mantener la estabilidad, sino lograr que el crecimiento se traduzca en empleo de calidad. Con una informalidad laboral que alcanzó el 70,2% a nivel nacional en 2025, la mayoría de los trabajadores peruanos carecen de contratos formales y beneficios básicos. La agenda de Fujimori deberá combinar inversión privada, simplificación regulatoria y una estrategia seria de formalización para garantizar ingresos estables, protección social y productividad para la población.

Finalmente, el desafío político se presenta como el más complejo. Keiko Fujimori gobernará un país polarizado, con un electorado dividido y una profunda desconfianza hacia las élites. Será fundamental construir consensos en el Congreso y establecer una relación efectiva con regiones, gremios, organizaciones sociales y ciudadanos. La estabilidad y el éxito de las reformas dependerán de la capacidad del nuevo gobierno para escuchar, negociar y gobernar con autoridad, pero también con un fuerte sentido de unidad, reconstruyendo la confianza donde la política ha dejado demasiadas fracturas.

Fuente original: Infobae