A partir de 1990, la FIFA tomó la determinación de formalizar las canciones oficiales como una tradición en la Copa del Mundo. Esto llevó a que se produjera una mayor apertura hacia las tendencias en el pop, más allá de que en ocasiones se apostó por composiciones menos convencionales.
Todo esto hizo parte de la búsqueda de una identidad por parte del ente rector del fútbol alrededor de qué música definía mejor la competencia en cada momento. Y por eso con cada edición hubo cambios de enfoque bien definidos antes de consolidar una línea clara.
Lo cierto es que la edición de Italia 1990 vio la aparición del arquetipo que definió lo que constituye a una “canción del mundial”.Los organizadores le dieron la tarea de componer el tema a Giorgio Moroder, reconocido por hacer despegar la carrera de Donna Summer y luego por su éxito con la banda sonora deAmerican GigoloyFlashdance.
Moroder se juntó con el letrista estadounidense Tom Whitlock, con el que ya había trabajado enTake My Breath Away,
Fuente original: Infobae

