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La experiencia de una familia, devastada tras inundaciones en Colorado

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EDITH, Colorado, EE.UU. (AP) — Matthew Martinez ha vivido casi todos sus 60 años en un cañón del río Navajo y nunca había visto inundaciones graves.

Luego, en dos ocasiones durante las últimas dos semanas, el río se desbordó y atravesó su casa y las construcciones anexas en el extremo suroeste de Colorado, a unos 40 kilómetros (25 millas) al sur de la localidad turística de Pagosa Springs. Ahora falta un caballo, su granero está dañado y el río se tragó un corral. La casa está cubierta de lodo. Sus herramientas fueron arrastradas río abajo.

“Estamos en problemas, todos lo estamos. No sólo yo, todos”, manifestó Martinez entre lágrimas cuando regresó el miércoles. Contó que varias familias que se remontan a 100 años en el mismo cañón sufrieron daños similares. “Nadie esperaba esto”.

Los ríos Navajo, San Juan y Animas están entre los que se desbordaron cuando cayeron una tormenta tras otra en la región de «Four Corners» («Cuatro Esquinas») donde colindan Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah.

Científicos señalan que el fenómeno climático de El Niño —cuando el agua cálida del Pacífico altera los patrones meteorológicos— está engendrando lluvias más intensas y más frecuentes en el sur.

Las inundaciones recientes han golpeado Flagstaff, Sedona y Tucson en Arizona; Pagosa Springs y Durango en el suroeste de Colorado; Farmington en el noroeste de Nuevo México; el diminuto Bluff en el sureste de Utah; y partes de la vasta Nación Navajo.

Ahora que las tormentas han cedido, algunos evacuados están regresando a sus propiedades.

Para Martinez, que estaba fuera de la ciudad por una cirugía de rodilla, volver significó abrirse paso por un lodazal con un vehículo de tracción a cuatro ruedas y mucha paciencia por destrozados caminos de grava. Y está descubriendo que sus dificultades quizá apenas comienzan.

Martinez explicó que no tiene seguro contra inundaciones porque las aseguradoras no le ofrecían cobertura para una casa tan cerca del agua. Calcula pérdidas de al menos 200.000 dólares.

Él y su prometida primero se quedaron con uno de sus hijos y luego se mudaron a un hotel. Ambos lugares se inundaron después. Ahora están en un Airbnb, pero teme que quedarán sin hogar cuando su vale de emergencia se venza en unos días.

“El gobierno gasta millones y miles de millones de dinero en el extranjero y en todo. Ahora mismo necesitamos ese dinero de este lado”, sostuvo. “Necesitamos volver a armar todo esto”.

Un representante de la agencia de emergencias FEMA fue a su propiedad y tomó fotos después de la primera inundación. La segunda inundación llegó tres días después y fue el doble de grave, indicó.

“Sé que ahora mismo estamos en alguna lista”, comentó Martinez. “Así que escucharemos todos los días, veremos qué opciones tenemos y a partir de ahí seguiremos”.

Mientras se recupera de la cirugía de rodilla, está considerando si debería pedir ayuda a familiares y amigos para limpiar.

Llevar los escombros al vertedero costaría 300 dólares por carga y, al final, podría sumar miles de dólares que no tiene, declaró.

Las inundaciones sí ayudaron a terminar con meses de sequía, pero los torrentes embravecidos se llevaron la rica capa superficial del suelo, dejando sólo arena y roca. Ahora se pregunta cómo alimentará a los animales que le quedan sin pastizales el próximo año.

“Lo normal quizá nunca vuelva a ser normal”, expresó Martinez.

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Fuente original: Clarín

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