España arranca su camino hacia el Mundial 2026 con ilusiones renovadas, y entre los convocados, el nombre de Borja Iglesias resuena con un significado especial. Para el delantero gallego, esta oportunidad no solo representa un hito en su carrera, sino que también evoca el momento clave en que conoció a María Valero, la mujer que transformó su vida.
La génesis de su relación se entrelaza con una de las mayores frustraciones profesionales de Iglesias. En 2022, mientras vivía un gran momento con el Real Betis, el «Panda» tenía grandes expectativas de integrar la lista para el Mundial de Qatar. Sin embargo, la ansiada convocatoria nunca llegó, un golpe anímico significativo para el futbolista.
Tras aquella desilusión, Borja decidió refugiarse en Madrid para desconectar. Fue en la capital española, gracias a un amigo en común, donde su camino se cruzó con el de María Valero. Lo que empezó como una charla casual se extendió durante toda la noche, revelando una conexión instantánea y profunda entre ambos. «No fui al Mundial, pero conocí a María. Fue triste, pero mereció la pena», confesó el jugador.
La relación, sin embargo, enfrentó desafíos desde el inicio. La distancia geográfica fue un obstáculo importante, con Borja en Sevilla y María en Madrid. La situación se complejizó aún más cuando el delantero fichó por el Bayer Leverkusen en Alemania, obligándolos a redoblar esfuerzos para mantener viva la llama. Afortunadamente, su regreso a España, esta vez al Celta de Vigo, brindó mayor estabilidad a la pareja.
Cuatro años después de aquel revés en Qatar, Borja Iglesias se prepara para disputar el Mundial 2026 en Estados Unidos, ahora como parte de la selección española y con María Valero a su lado. La pareja, que ya lleva más de cuatro años de relación y acaba de adquirir su primer hogar en Madrid, demuestra que a veces, las mayores decepciones pueden abrir la puerta a las sorpresas más gratas.
Fuente original: Infobae

