El líder supremo de Irán, Mojtaba Khameneí, reapareció en la televisión estatal tras rumores de que se encontraba gravemente herido. En su mensaje, reforzó la postura del régimen frente a Estados Unidos, afirmando que Irán defenderá sus capacidades nucleares y de misiles como parte de su identidad nacional, incluso durante la guerra y las negociaciones en curso.
Khameneí destacó que los 90 millones de iraníes consideran todas las capacidades del país, desde la nanotecnología hasta las nucleares, como activos nacionales que protegerán con la misma determinación que defienden sus aguas, tierra y espacio aéreo. En un contexto de tensión regional, lanzó una advertencia directa a Washington, indicando que el único lugar que corresponde a los estadounidenses en el Golfo Pérsico es «en el fondo de sus aguas».
Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsa negociaciones para resolver el conflicto sin avances concretos, fuentes de la Casa Blanca analizan mantener el bloqueo a puertos iraníes como medida de presión. Según The Wall Street Journal, Trump no considera que Irán esté negociando de buena fe y evalúa endurecer la estrategia para imponer restricciones al enriquecimiento de uranio durante al menos dos décadas.
Por su parte, Irán propuso flexibilizar el control del estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento de sanciones, aunque la administración estadounidense rechazó la iniciativa. Esta postura complicada refleja la profundidad de la división entre ambas partes, dificultando una salida diplomática inmediata.
El mensaje de Khameneí se produjo en un momento en que su estado de salud sigue siendo objeto de especulaciones. Aunque fuentes internacionales señalan que el líder de 56 años continúa recuperándose de heridas sufridas en el ataque que mató a su padre, su ausencia pública prolongada ha generado incertidumbre sobre su capacidad de liderazgo. La tensión entre Irán y EE.UU. parece estar en un punto crítico, donde cada movimiento podría encender un conflicto aún más grave.

