Irán escaló la tensión en el estrecho de Ormuz al atacar a tres buques mercantes y incautar dos portacontenedores, según informes de la Dirección de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO). Los incidentes ocurrieron en el Golfo de Omán y el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el comercio global de energía y mercancías.
El primer ataque afectó al buque Epaminondas, con bandera de Liberia, que fue abordado por una lancha patrullera vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Según el capitán del buque, los disparos se produjeron sin advertencia previa, aunque Irán afirmó que el barco ‘ignoró advertencias’. Horas después, el buque Euphoria reportó un ataque similar, aunque sin daños reportados.
El tercer incidente involucró al MSC Francesca, un portacontenedores con bandera panameña, que fue interceptado y sufrió daños en el casco. La IRGC incautó ambos buques, afirmando que ‘perturbar el orden en el estrecho es nuestra línea roja’. La guardia advirtió que está preparada para responder con ‘golpes devastadores’ si se reanudan los combates.
Paralelamente, Estados Unidos anunció la extensión indefinida del alto el fuego con Irán, pero mantuvo el bloqueo sobre los puertos iraníes. Teherán rechazó formalmente la tregua y exigió que se levante el embargo para retomar negociaciones. La combinación de tensiones militares y diplomáticas deja el estrecho de Ormuz en un equilibrio frágil.
Desde el inicio de la guerra, en febrero, se han registrado más de 30 ataques en la región. El estrecho, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, se convierte en un punto crítico donde se cruzan intereses energéticos, estrategias militares y tensiones geopolíticas. La situación subraya la importancia de mantener la estabilidad en una zona clave para el comercio global, a pesar de las amenazas y acciones de Irán.

