Este miércoles se cumplen doce meses del hallazgo de los restos deDiego Fernández Lima, el adolescente que fue visto por última vez en 1984 y cuyos huesos fueron encontrados enterrados en el jardín de una casa de Coghlan. Para la familia,el aniversario llega con una certeza y una deuda: después de cuatro décadas de incertidumbre, ya no está desaparecido —sus restos fueron recuperados y velados—, pero todavía esperan saber quién lo mató.
“Dentro de tanto dolor, de tanta tristeza y de tanta espera, lo veo como positivo:Diego salió a la luz para que el mundo lo conozca”, le dice su hermano Javier aInfobae. Habla de este último año como un tiempo de “reencuentro” con Diego: “Ahora que está en elcementerio de la Chacarita, cada tanto voy a hablar con él para pedirle que me dé fuerza.Hace un año que no duermo. Hace un año que la peleo con todos: abogados, fiscales… Pero voy a seguir hasta las últimas consecuencias”, agrega.
El caso empezó con una escena singular: los huesos de Fernández Li
Fuente original: Infobae

