Política

Fiesta electrónica inédita en Plaza de Mayo une fe y música

20/04/2026 2 min de lectura Por Redacción
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La Plaza de Mayo y sus alrededores se convirtieron en el escenario de una fiesta electrónica inédita que reunió a jóvenes, familias y grupos religiosos. La convivencia fue armoniosa, con banderas del orgullo LGBT+, símbolos religiosos y luces que iluminaron la noche. Sectores organizados por Hogares de Cristo y un grupo de La Matanza se ubicaron frente a la Catedral Metropolitana, donde las escalinatas se llenaron de banderas argentinas, palestinas y vaticanas.

Participantes como Zoe y Carolina, de 24 y 23 años, destacaron la mezcla de fe y música: ‘No hay nada más espiritual que la música electrónica’. Familias de Sicardi, Santa Fe, llegaron desde el jueves para presenciar el homenaje al Papa Francisco. Raquel, católica practicante, destacó la carisma del mensaje del Papa, mientras Simón, fanático de la música de los 70, reconoció la innovación del evento.

Juan Pablo, gay y no creyente, explicó: ‘Vine a revolucionar la música electrónica con el Papa’. Patricia, de Balvanera, valoró la iniciativa como ‘disruptiva y buena’. A las 8 p.m., la multitud ovacionó al proyectar una cruz en el escenario, seguida de imágenes del Papa Francisco criticando el capitalismo y defendiendo a los pobres. La audiencia respondió con gritos de ‘Viva Francisco’ y ‘Te extrañamos’.

El evento, que duró más de dos horas, mezcló techno industrial, house, música latina y canto gregoriano. La masa humana se conectó con respeto, pidiendo permiso para pasar y disculpándose por empujar. Al finalizar, los asistentes pidieron ‘una más’, y el baile continuó hasta la madrugada. Un local de comida árabe colocó un cartel agradeciendo al Papa: ‘Gracias Francisco por tu legado. Birra y Shwarma. Hagan lío.’

La fiesta no solo fue un acto cultural, sino también un mensaje de fraternidad. En un contexto de discursos autoritarios, el evento se erigió como un contrapunto a la división, demostrando que la música y la fe pueden unir a personas de todas las convicciones. La Plaza de Mayo, ese símbolo de la historia argentina, se transformó en un espacio de conexión y esperanza.