La sociedad colombiana se encuentra conmocionada tras el brutal femicidio de María Camila Potosí, una joven de ocho meses de gestación cuyo cuerpo fue encontrado con signos de tortura en una zona rural de Cali. Las autoridades investigan la impactante hipótesis de que los agresores le habrían arrebatado a su hija del vientre.
Ante la indignación generalizada, el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, se pronunció enérgicamente, repudiando el «aberrante crimen» y exigiendo a las autoridades una pronta captura de los responsables. De la Espriella adelantó que, una vez asuma el cargo el 7 de agosto, la protección de las mujeres y el combate a la violencia de género serán ejes centrales de su política de gobierno.
El futuro mandatario enfatizó su compromiso de poner fin a la impunidad y prometió una persecución implacable contra quienes atenten contra la vida y la integridad de las mujeres. «Lo prometí y lo cumpliré: desde el 7 de agosto, la consigna y la política pública serán proteger a nuestras mujeres y someter a todo aquel que se atreva a hacerles daño», afirmó. Subrayó que las mujeres son «la base de nuestra sociedad» y que cualquier agresión contra ellas tendrá severas consecuencias.
Mientras tanto, la investigación se concentra en Yulieth, una mujer que fue vista junto a María Camila en cámaras de seguridad antes de su desaparición. Aunque su situación judicial aún no ha avanzado más allá de un interrogatorio, es la principal sospechosa. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, indicó que la pesquisa apunta a una «posible red de personas» y no a un único responsable, y que ambas mujeres se habrían conocido a través de un programa para madres gestantes. La desaparición de la beba, aún no confirmada oficialmente por Medicina Legal, mantiene en vilo a la opinión pública.
Fuente original: Infobae

