Un estudio liderado por científicos de la Universidad de Cambridge, publicado en Nature Communications, desafía la noción tradicional de que la adolescencia termina antes de los 21 años. La investigación analizó más de 4.000 escáneres cerebrales de personas desde el nacimiento hasta los 90 años, revelando que la conectividad estructural del cerebro evoluciona en etapas, con puntos clave alrededor de los 9, 32, 66 y 83 años.
Según la autora principal, Alexa Mousley, la fase adolescente del desarrollo cerebral se extiende hasta bien entrados los 30 años. Este período, marcado por una mayor eficiencia neuronal, contradice la idea de que el cerebro alcanza una organización ‘adulta’ alrededor de los 21 años. Sin embargo, el estudio enfatiza que se centra en la materia blanca, no en la madurez emocional o conductual.
Duncan Astle, coautor del trabajo, destacó que entender estos cambios podría ayudar a identificar momentos de vulnerabilidad en el cerebro. Por otro lado, expertos como Hillary Schwarb advirtieron que el análisis no abarca todas las dimensiones del desarrollo, como las emociones o el comportamiento.
El hallazgo también se vincula con datos de la Organización Mundial de la Salud, que señala que uno de cada siete adolescentes entre 10 y 19 años sufre un trastorno mental. La investigación sugiere que aproximadamente dos tercios de quienes desarrollan problemas de salud mental lo hacen antes de los 25 años, reforzando la importancia de etapas como la adolescencia y la juventud.
Este descubrimiento obliga a reconsiderar concepciones establecidas sobre la adultez. Si bien no implica que una persona de 30 años sea ‘adolescente’ en el sentido cotidiano, sí revela que el cerebro continúa reorganizándose durante más tiempo de lo pensado, lo que podría influir en el aprendizaje, la regulación de la conducta y la aparición de vulnerabilidades. La madurez, en este contexto, parece ser un proceso gradual, no un evento abrupto.

