España enfrenta un año catastrófico en materia de incendios forestales. Hasta el momento, más de 284.000 hectáreas han sido consumidas por las llamas en un total de 412 siniestros, según datos del Sistema de Información Europeo de Incendios Forestales (EFFIS). La preocupación se centra actualmente en el noreste del país, donde un foco en Huesca sigue descontrolado, mientras que en el sur, Andalucía comienza a respirar tras estabilizar un incendio de proporciones históricas.
En la provincia de Huesca, el incendio de Las Peñas de Riglos se ha convertido en el principal desafío para los equipos de emergencia. Este foco ya ha calcinado más de 15.000 hectáreas y continúa avanzando sin control, obligando a la evacuación de más de mil vecinos de diecinueve localidades, además de varios campings y campamentos infantiles. La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha desplegado un vasto operativo en la región para intentar contener el avance de las llamas, que durante la última noche devoraron otras 3.000 hectáreas. Las tareas se concentran en proteger las poblaciones aledañas como Santa María de la Peña, Triste y Yeste, impidiendo que el fuego ingrese a las zonas urbanas.
Por otro lado, en el sur, el incendio que azotó Niebla, en la provincia de Huelva, finalmente ha sido estabilizado tras diez días de intensa lucha. Este siniestro, que afectó a once municipios entre Huelva y Sevilla, se ha registrado como el más grande en la historia de Andalucía, con un saldo devastador de 38.000 hectáreas afectadas. Un millar de efectivos, apoyados por 353 medios materiales incluyendo 21 autobombas, 18 buldóceres y 33 aeronaves, lograron controlar la situación.
La buena noticia para los damnificados de Huelva es que, con la mejora de las condiciones, los más de 700 vecinos que fueron desalojados por seguridad ya han recibido la autorización para regresar a sus hogares. Sin embargo, se encontrarán con un paisaje desolador, profundamente transformado por la furia del fuego. La magnitud de estos eventos subraya la creciente vulnerabilidad de la península ibérica ante los incendios forestales, impulsados por las altas temperaturas y la sequía.
Fuente original: Infobae

