En medio de la tensa definición electoral en Perú, el excandidato presidencial Ricardo Belmont confirmó un acercamiento político con Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular y virtual ganadora de los comicios. La declaración de Belmont, conocida por su fuerte retórica, incluyó una polémica frase que captó la atención de la prensa.
Belmont, quien ahora aspira a la alcaldía de Lima, indicó que el secretario general de su partido, Obras, mantiene contactos con diversas fuerzas políticas, entre ellas la agrupación de Fujimori. Al ser consultado sobre estos acercamientos, el expostulante a la presidencia sentenció: «En política se conversa con el diablo», una expresión que generó revuelo, especialmente considerando que Belmont fue aliado de Roberto Sánchez, el principal contrincante de Fujimori en el balotaje.
A pesar de este acercamiento, Belmont no escatimó en críticas. Recordó haber sido opositor del fallecido expresidente Alberto Fujimori desde 1995 y haber advertido sobre la privatización de riquezas naturales del país. Además, se sumó a las denuncias, aún sin pruebas, de un supuesto fraude electoral, afirmando que Keiko Fujimori «ganó con el cambio de las reglas de juego en pleno partido». Cuestionó la digitalización de votos extranjeros en la primera vuelta y no en la segunda, y la contabilización de sufragios de localidades pequeñas mientras se demoraban los de países como Argentina o Estados Unidos.
La situación de Keiko Fujimori es particular: tras perder en tres ocasiones previas, se encuentra a las puertas del Palacio de Gobierno con una ventaja mínima. Esta vez, la hija del exdictador afrontó la contienda sin su padre, fallecido recientemente, divorciada de Mark Vito Vilanella y, gracias a un fallo del Tribunal Constitucional, libre de un juicio por lavado de dinero relacionado con financiamiento irregular de campañas anteriores.
Con el escrutinio prácticamente finalizado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Keiko Fujimori obtuvo el 50.134% de los votos (9.222.365 sufragios), mientras que Roberto Sánchez alcanzó el 49.866% (9.173.053 votos). La diferencia, de apenas 49.312 sufragios, subraya la polarización y la intensidad de esta elección histórica en Perú.
Fuente original: Infobae

