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El español a debate: ¿Cómo el lenguaje cotidiano puede perpetuar el maltrato animal y la deshumanización?

30/06/2026 3 min de lectura Por Redacción
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Un reciente libro del eurodiputado y consultor Florent Marcellesi, titulado «Una lengua sin maltrato», invita a la sociedad hispanohablante a una profunda reflexión sobre cómo el lenguaje cotidiano puede, sin que lo notemos, validar el maltrato animal e incluso la deshumanización de personas. La obra propone una introspección colectiva sobre frases y expresiones arraigadas en el imaginario popular del castellano.

Marcellesi, quien fue eurodiputado por Los Verdes y coportavoz de Verdes Equo, plantea una pregunta fundamental: «¿Cómo podemos mejorar nuestra relación con el entorno, con la naturaleza, si tratamos tan mal a los animales a través de nuestras propias palabras?». Según el autor, dichos populares como «matar dos pájaros de un tiro» o «eres un cerdo» no solo reflejan una relación desequilibrada con el resto de los seres vivos, sino que también perpetúan una tolerancia hacia su maltrato. En su libro, incluso propone alternativas, como «cuidar a dos pájaros de una tirita», para fomentar un cambio de perspectiva.

La crítica de Marcellesi se extiende más allá del ámbito animal. El lenguaje, como espejo del mundo, puede convertirse en una herramienta peligrosa para deshumanizar a otros seres humanos. El autor señala ejemplos contemporáneos, como la forma en que figuras políticas utilizan comparaciones animales para referirse a migrantes o grupos étnicos, lo que facilita su posterior discriminación y maltrato. Esta «animalización» del otro ha sido una constante histórica, presente desde el esclavismo hasta el Holocausto, donde se emplearon términos denigrantes para justificar atrocidades.

Además, Marcellesi destaca que esta problemática no es exclusiva del castellano, sino que es común en todos los idiomas occidentales. El lenguaje «animalizante» también se utiliza como arma en contextos machistas, racistas y homófobos. Frases que denigran el aspecto físico de las mujeres, comentarios sexistas o el uso de términos despectivos para referirse a personas racializadas o del colectivo LGTBI son ejemplos claros de cómo los animales son usados para proyectar rasgos negativos, a menudo sin base científica. El autor subraya que, por ejemplo, los cerdos son animales limpios por naturaleza, y su suciedad actual es producto de la sobreexplotación.

El objetivo de «Una lengua sin maltrato» no es imponer un cambio radical en el idioma, sino iniciar un proceso de concientización. Marcellesi busca que, al ser conscientes del impacto de nuestras palabras, podamos realizar un esfuerzo colectivo para adoptar un lenguaje más respetuoso. Propone pequeñas modificaciones, como decir «cobarde» en lugar de «gallina», o «fueron felices y cuidaron perdices» en lugar del clásico «comieron perdices». La esperanza es que, poco a poco, este nuevo enfoque lingüístico impulse un cambio en nuestra forma de ver y relacionarnos con el mundo y sus habitantes.

Fuente original: Infobae