Madrid se sacude con una fuerte controversia política que involucra al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y a su vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. El opositor Partido Popular (PP) lanzó una ofensiva, acusando a Sánchez de una movida estratégica para «comprar el silencio» y asegurar el apoyo de Díaz, ofreciéndole una importante postulación internacional.
La polémica estalló luego de que Sánchez propusiera a Díaz como candidata a la Dirección General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Para el PP, esta designación no es más que el «precio» que la funcionaria habría puesto para, según sus palabras, «encubrir la corrupción» que rodea al gobierno de Sánchez. «En este Gobierno, el silencio cotiza más que la gestión», sentenció Alicia García, portavoz del PP en el Senado, a través de sus redes sociales, sugiriendo que el «gran mérito» de Díaz fue mantenerse callada durante los años de escándalos.
Miguel Tellado, secretario general del PP, ahondó en la crítica, afirmando que esta postulación representa una «salida jugosa económicamente» para Díaz, lo que explicaría el llamativo «silencio de Sumar» –el partido de la vicepresidenta– frente a los numerosos casos de corrupción que salpican al presidente Sánchez. La oposición insinúa que esta oferta es la clave para entender la falta de pronunciamientos por parte de la fuerza política de Díaz ante las acusaciones contra el oficialismo.
Las acusaciones no se detuvieron allí. Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda del PP, fue más allá al calificar la candidatura de Díaz como «un premio» irónico, dado que, según sus dichos, ella fue la ministra con «los peores datos de desempleo de la Unión Europea» y quien «maquilló» las cifras con la figura de los trabajadores fijos discontinuos. El PP concluye que esta maniobra es la recompensa por «aguantar la corrupción del Gobierno hasta el final sin decir ni mú».
Fuente original: Infobae

