No existe un manual de instrucciones para la crianza. Cada niño responde de una manera distinta, cada familia vive circunstancias diferentes y cadapadre o madreintenta actuar con las herramientas que tiene en ese momento. En medio del cansancio, las prisas y la frustración, educar se convierte muchas veces en un ejercicio de improvisación constante. Por eso, cuando aparecen comportamientos difíciles, comolos golpes o los mordiscosen niños pequeños, la reacción inmediata suele ser emocional antes que racional.
Muchos padres reconocen haberse enfadado, haber gritado o incluso haber recurrido a castigos rápidos para intentar frenar la conducta. Apartar al niño contra la pared, mandarle a un rincón o responder con dureza son respuestas frecuentes que nacen, en la mayoría de los casos, del desconcierto y de la necesidad de poner orden a una situación incómoda. Lejos de criminalizar estas reacciones, expertos en desarrollo infantil recuerdan que la mayoría de las familiasactúan lo mejor que
Fuente original: Infobae

