Internacional

Argentina abandona CAREM por tecnología estadounidense

18/05/2026 2 min de lectura Por Redacción
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El gobierno argentino decidió suspender el proyecto CAREM 25, su reactor nuclear de demostración, para alinearse con el programa FIRST de Estados Unidos, que promueve la adopción de tecnologías nucleares estadounidenses. Esta decisión ha generado controversia, especialmente entre expertos como Daniel Arias, quien critica el enfoque colonial del FIRST y defiende el avance del CAREM, que ya alcanza un 80% de avance en obra civil.

La suspensión del CAREM se enmarca en un contexto histórico de dependencia tecnológica. Según Arias, Estados Unidos ha sabotado proyectos nucleares argentinos desde 1984, incluyendo la planta de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu, cerrada por presión estadounidense. El experto argumenta que el ACR, el reactor promovido por el FIRST, no es más que un dibujo patentado en EE.UU., sin experiencia operativa ni infraestructura de producción.

En contraste, Arias destaca la viabilidad del modelo CANDU, desarrollado en Canadá, que funcionaría con uranio natural y podría ser financiado por ese país a cambio de agua pesada, un insumo crítico para las centrales nucleares. También menciona que Brasil, mediante acuerdos con Lula, podría seguir suministrando uranio enriquecido, aunque el riesgo de una eventual ruptura con gobiernos bolsonaristas persiste.

El debate se centra en la tensión entre modernización tecnológica y soberanía industrial. Mientras el gobierno apuesta por alianzas con EE.UU., expertos alertan sobre la fragilidad de su flota nuclear, que ha envejecido significativamente, y la falta de experiencia en proyectos de extensión de vida de centrales. Según Arias, los Estados Unidos, que proponen enseñar a Argentina a construir SMRs, no tienen ejemplos operativos de éxito en su propio territorio.

La decisión refleja una paradoja geopolítica: Argentina, que durante 75 años desarrolló una historia atómica independiente y exportó tecnología nuclear, ahora parece ceder terreno a un modelo extranjero cuestionable. La reflexión final es clara: ¿Está Argentina apostando por un futuro sostenible o por una dependencia que podría repetir los errores del pasado?