El Servicio Secreto de Estados Unidos lanzó una fuerte advertencia sobre el alarmante aumento de la clonación de tarjetas, un delito que está generando pérdidas millonarias y afectando directamente a las familias más necesitadas. La modalidad, que implica la instalación de dispositivos en terminales de pago y cajeros automáticos, se ha convertido en una preocupación nacional, con más de 400 aparatos ilegales retirados solo en 2025 y un estimado de más de mil millones de dólares anuales en fraudes.
Los delincuentes operan con una rapidez asombrosa, colocando discretamente estos dispositivos, conocidos como “skimmers”, sobre los lectores de tarjetas de débito y crédito. Una vez instalados, estos aparatos capturan la información de las tarjetas y los números de identificación personal (PIN) cada vez que un usuario realiza una transacción. Lo más preocupante es que muchos de estos “skimmers” cuentan con transmisores inalámbricos ocultos, que envían los datos robados directamente a los estafadores en tiempo real, sin que la víctima o el comercio se den cuenta.
Una de las mayores preocupaciones de las autoridades es el ataque a las tarjetas de beneficios públicos, como las EBT (Transferencia Electrónica de Beneficios), utilizadas para distribuir fondos de asistencia social, cupones de alimentos y subsidios de vivienda. Estas tarjetas, que suelen depender de la banda magnética y carecen de la seguridad adicional de los chips o el pago sin contacto, se convierten en un blanco fácil. Los comercios que anuncian la aceptación de estos fondos se transforman, sin saberlo, en puntos de alto riesgo para los usuarios vulnerables.
El impacto de estos robos es devastador. Las víctimas, muchas veces familias con pocos recursos, descubren el fraude cuando intentan comprar alimentos o pagar servicios básicos y se encuentran con sus saldos vacíos. Recuperar estos fondos es una tarea casi imposible debido a la complejidad de los organismos implicados en la distribución de la ayuda. Casos como el de Mary Bowen, madre de seis hijos, que quedó sin dinero para el alquiler y la comida tras el robo de sus beneficios, ilustran la cruda realidad de este flagelo.
Detrás de estas sofisticadas estafas, el Servicio Secreto identificó la operación de grupos delictivos organizados, muchos de ellos de origen internacional, provenientes de Europa del Este, Asia y, alarmantemente, de América Central y del Sur. Estos grupos demuestran una gran capacidad para cruzar fronteras y desplegar sus dispositivos en múltiples ubicaciones, desde grandes ciudades como Los Ángeles hasta pequeños pueblos, buscando siempre el punto más vulnerable para perpetrar el robo.
Ante esta creciente amenaza, las autoridades estadounidenses recomiendan a los consumidores cambiar sus hábitos de pago. La principal sugerencia es utilizar, siempre que sea posible, el pago sin contacto. Esta modalidad ofrece una protección significativamente mayor frente a los “skimmers” y es considerada la forma más efectiva de resguardar la información personal y financiera de los usuarios.
Fuente original: Infobae

