La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) lanzó una advertencia preocupante: el mundo se encamina hacia un excedente histórico de capacidad de producción de acero, con proyecciones que superan los niveles de la última gran crisis de hace una década. El informe, publicado recientemente, señala a China como el principal motor de esta sobreoferta, impulsada por subsidios estatales y una agresiva política de exportación que inunda los mercados internacionales.
Según las estimaciones de la OCDE, para el año 2028, el exceso de capacidad podría alcanzar las 745 millones de toneladas, una cifra que excede en 319 millones de toneladas la producción total de los países miembros de la organización. Este escenario se agrava si consideramos que, mientras la capacidad de producción global aumentaría un 5,7% para 2028, la demanda mundial de acero solo lo haría a un modesto 0,9% anual hasta 2030. Esta disparidad proyecta una caída en la tasa de utilización de la industria siderúrgica, que pasaría del 76% en 2025 al 74% en 2028, intensificando la presión sobre el sector.
El gigante asiático es el foco central de esta problemática. Los autores del informe destacan que las empresas chinas reciben, en promedio, quince veces más subsidios que sus competidores del resto del mundo. A esto se suma una demanda interna debilitada que ha provocado un incremento del 153% en sus exportaciones desde 2020, representando ya el 14% de su producción. A pesar de las numerosas medidas implementadas por diversos países para protegerse del acero importado, especialmente el chino, la OCDE sugiere que estas barreras son frecuentemente eludidas.
Si bien las importaciones directas de acero chino a muchos mercados han disminuido, se ha observado un notorio aumento de las exportaciones chinas a países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Más preocupante aún es el incremento del 300% en las ventas de acero semiterminado a esta región, lo que sugiere que estos productos son procesados allí y luego reexportados, ocultando su origen chino y evadiendo las restricciones comerciales. Frente a este panorama, la OCDE está impulsando la cooperación internacional para abordar las «causas profundas» de esta crisis, trabajando en un nuevo «marco global de acción común» previsto para 2026, mientras su comité del acero monitorea de cerca la situación para detectar maniobras evasivas.
Fuente original: Infobae
