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Tras ocho años de exilio, Dinorah Figuera regresa a Venezuela y se reúne con figuras clave para impulsar una transición democrática

19/06/2026 3 min de lectura Por Redacción
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La exdiputada venezolana Dinorah Figuera, quien se presenta como presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015, regresó a su país natal la semana pasada después de un exilio de ocho años. Su visita, enmarcada en una agenda de transición democrática respaldada por Estados Unidos, incluyó encuentros con autoridades parlamentarias y líderes de la oposición, para luego continuar su gira en Miami.

Durante su estadía en Venezuela, Figuera se reunió con Jorge Rodríguez, actual presidente del Parlamento venezolano, en el Palacio Legislativo. El Departamento de Estado de EE.UU. calificó este encuentro como una oportunidad crucial para «debatir una agenda que sirva como hoja de ruta para un diálogo político sobre una transición democrática». Además, mantuvo conversaciones con el encargado de negocios de la Embajada estadounidense en Caracas, John Barrett, y con referentes de la Plataforma Unitaria de la oposición.

La visita de Figuera también puso de manifiesto ciertas tensiones dentro del bloque antichavista. La exdiputada reconoció «diferencias» con María Corina Machado, la principal líder opositora, señalando que «tiene una visión diferente a la mía». Figuera enfatizó que su accionar responde a un mandato institucional, defendiendo la legitimidad de la Asamblea Nacional de 2015 como la «última institución que ha ganado electoralmente de manera legítima». Asimismo, rechazó ser tildada de «alacrán», término peyorativo usado por parte de la oposición para señalar a supuestos colaboradores del Gobierno.

Entre los objetivos centrales del plan que Figuera busca promover se destacan la conformación de un Consejo Nacional Electoral que sea «vigoroso, creíble y transparente», la reconstrucción de las instituciones democráticas y el restablecimiento de garantías para una plena participación política. La exdiputada expresó su disposición a dialogar con todos los sectores, sin precisar una fecha para un posible regreso al país.

Analistas políticos, como Benigno Alarcón, interpretaron la sorpresiva visita de Figuera como un evento que «desestabiliza el escenario y marca el posible inicio de un nuevo rumbo hacia una transición negociada», donde Estados Unidos podría asumir un rol de mediador o incluso de árbitro. Este movimiento se da en un contexto de un gradual resurgimiento de las protestas y una aparente disminución del miedo entre la población, lo que ha impulsado el regreso de más de una decena de dirigentes opositores a Venezuela en las últimas semanas.

Fuente original: Infobae